La polarización política peruana

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Por: Roger Rondón Bardón Colaborador

El término aludido en el título es una palabra polisémica, pues tiene múltiples significados y es utilizada en diferentes contextos como ciencias, artes, letras, cultura y política.

La polarización política peruana, criolla, entendida como una dinámica confrontacional de dos facciones, bandos o fuerzas políticas opuestas —izquierda y derecha—, cada quien y cada cual defendiendo y apoyando intereses personales y de grupo, sin mayor trascendencia ideológica, se vio reflejada como una escaramuza callejera desarrollada en el Senado o Cámara Alta, en la Comisión de Constitución. Todo este zafarrancho, de dominio público, se inició cuando la senadora Ruth Luque, al cuestionar la gestión del ministro del Interior Astudillo, le dijo que “parece tener miedo de iniciar una reforma policial”. Esta palabra, muy en especial “miedo”, al parecer fue el detonante para la brusca respuesta del ministro del Interior, por lo cual el senador Maraví reaccionó y se produjo el fuerte intercambio verbal con Astudillo, que felizmente “la sangre no llegó al río”, no se llegó a las manos por la reacción de dos senadoras y del senador Giampietri, que se interpuso pechando a Maraví, sujeto ligado al Movadef que aprovecha el mínimo error del fujimorismo para promover este tipo de escandaletes.

La Presidenta de la República, que en las últimas encuestas de Apoyo, Datum e Ipsos ha ido cayendo sistemáticamente en la aceptación de la población, reflejada en dichas encuestas, a la que se suma la derrota total del fujimorismo en las elecciones municipales y regionales —que son indicadores de esta caída—, caída motivada por una falta de reacción rápida ante el incremento de la inseguridad que se advierte en las muertes diarias de ciudadanos asesinados.

La señora antes aludida, intentando parafrasear al Quijote de la Mancha, alzando la voz como llamadora o llenadora de combi, rodeada de militantes y con gorra militar dijo: “Pero hoy también hago un paréntesis. He visto los lamentables sucesos que han ocurrido en el Congreso de la República, Cámara de Senadores. El Ministro Astudillo fue agredido verbalmente. El ministro es además comando Huántar. Y yo aquí le expreso mi total respaldo, mi gratitud a él por su valentía. Ministro, los perros ladran, es señal de que estamos avanzando”.

¿Avanzando a dónde? Particularmente la señora blindada, entiendo, se dirigió con el calificativo de perro a Maraví; sin embargo, con este calificativo ahondó la gran brecha de la polarización del pueblo peruano, cuando su deber es intentar llamar a la unidad del pueblo, más allá de referirse indirectamente a sectores cuya piel política se encuentra muy susceptible.

Los problemas de nuestra patria son grandes y complejos, y no estamos para escuchar palabrejas que no conducen a nada, menos aún frente a la lucha sin tregua contra la violencia homicida y la lucha contra la corrupción instalada en el aparato estatal, y básicamente en la policía, que necesita con urgencia una reorganización, teniendo como base a policías honorables y expertos en la lucha contra la criminalidad.

Y dejar que el Primer Ministro, el mudo Galarreta, haga su papel que le franquea la Constitución Política del Estado y sea el portavoz del gobierno, y no sea un simple “chicheñó”.

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