Hasta siempre amigo Julio

La vida es corta e impredecible. Nunca sabemos cuándo partiremos a la dimensión desconocida. Hoy te nos adelantas amigo Julio Trujillo Pazos, el Cielo será nuestro punto de reencuentro.
Huánuco recordará tu labor informativa como fundador y director del Diario Ahora, uno de los primeros medios de prensa escrita. Amigo de siempre, estuviste en la brega informativa con objetividad y veracidad.
Se dice que la objetividad es subjetiva -no importa- lo válido es la veracidad que siempre fue tu lema. Notoria fue tu labor periodística, “peleando” por la primicia informativa.
Recuerdo vivo tengo, cuando entre perdigones y gases lacrimógenas lanzados por la policía, cubríamos información durante la toma de la cede Central de la Universidad Nacional “Hermilio Valdizán”, ubicada en el Jirón Dos de Mayo, allá por los 80 si mal no recuerdo.
Es bueno mencionar que en aquel entonces sólo circulaban en Huánuco, los diarios “Ahora” que gerenciabas y dirigías tú amigo Julio y “El Periódico Regional” gerenciado por nuestro recordado amigo David Orosco Alania, que también se nos adelantó en el viaje a la dimensión desconocida. Luego cambiaría de nombre por “Hoy Regional”, que se mantiene hasta la actualidad, bajo la dirección del autor de estas remembranzas.
Destacaste así, como uno de los pioneros de la prensa escrita en Huánuco y tus talleres fueron claustros donde practicaron y aprendieron muchos comunicadores sociales.
Por eso amigo Julio, dejas un gran vacío en los medios de comunicación social; pero, también dejas en el recuerdo imborrable, la escuela que fueron tus talleres para muchos comunicadores.
Las actividades comunales de nuestra sociedad y los hechos culturales, extrañarán tu presencia, evocando tu identificación informativa con la sociedad en pleno.
Resuenan en mí recuerdo, el tableteo del teclado de las máquinas de escribir, la Royal o la Underwood, con las que se redactaban las carillas informativas, porque entonces aún no ingresaban a los medios de prensa de Huánuco, el uso de los procesadores de texto mediante computadoras.
El tiempo ha pasado volando amigo julio, absorbidos por las tareas de prensa que ocupaban gran parte del día y casi toda la noche, en los talleres de impresión.
El compaginado, doblado, conteo y empaquetado de periódicos era y es el pan nuestro de cada día. La meta era -sigue siendo- que, en las primeras horas de la mañana siguiente, se entreguen los periódicos a los “canillitas” para su venta.
En verdad amigo Julio, este fue y es un trabajo duro, que sacrifica horas de descanso, con la satisfacción de mantener informada a la colectividad lectora. Muy poco tiempo había para dormir y descansar suficientemente, porque la labor de prensa era y sigue siendo muy exigente.
Amigo Julio, la vida es así. Ahora estamos, más tarde tal vez ya no. Pero si bien es cierto que físicamente luego de tu partida ya no estarás presente, es más cierto que tu recuerdo vivo se mantendrá en la mente y el corazón de tus amigos y seres queridos.
Cuando deseo ver imaginariamente a un amigo o a un ser querido que se me fue, en la noche tomo mi hamaca, me siento en la portada de mi casa y en límpido cielo nocturnal, veo una blanca estrella que me guiña allá en lontananza, como diciéndome: tranquilo, no sufras ni llores, todo está bien aquí.
Ahora, lejos de las tareas y obligaciones terrenales, gozas de la presencia de nuestro Divino Creador. Nos consuela saber que cuando un familiar, un amigo parte en el viaje sin retorno, ha ingresado a una nueva etapa de vida eterna. No más dolores físicos, preocupaciones, ni tareas que cumplir.
Tu partida no es un adiós, es un hasta pronto, el Cielo será nuestro punto de reencuentro. Paradójicamente, el vacío que nos deja tu partida, se compensa con la esperanza de ese reencuentro.
La ley de la vida es así; nacer, crecer, reproducir y morir. La muerte es el paso de la efímera vida terrenal a la vida eterna en la dimensión desconocida. Todos estamos caminando esa ruta inevitable.
Empero, hay algo que nunca debemos olvidar: todos los seres vivientes tenemos una vida transitoria, corta o de pronto larga. Mientras estamos en esta vida terrenal tenemos muchas necesidades: alimentación, vestimenta, educación, recreación y mucho amor. Si un ser querido partió, para él ya no sirven el llanto de familiares y amigos; las pompas fúnebres, las abundantes flores, ni el féretro pobre o de lujo. Eso sirve para el ego de los dolientes. Los seres humanos tienen necesidades y deseos en vida; démosle pues en vida aquello que necesita o desea, porque después ya será demasiado tarde.
