El fin del CORAH: ¿Reforma estructural o simple cambio de fachada en la lucha antidrogas?

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El Ministerio del Interior oficializa la extinción del histórico proyecto tras 42 años de operaciones. El nuevo PRECIP asume el reto en medio de dudas sobre su implementación.

Con la publicación de la Resolución Ministerial N° 0632-2026-IN, el Gobierno ha decretado la muerte del Proyecto Especial de Control y Reducción del Cultivo de la Coca en el Alto Huallaga (CORAH). A partir del 15 de mayo de 2026, esta entidad, que operó desde 1982, será reemplazada por el flamante Programa de Reducción de Cultivos Ilegales en el Perú (PRECIP). Sin embargo, este «borrón y cuenta nueva» administrativo deja en el aire interrogantes sobre si el cambio de siglas vendrá acompañado de una verdadera estrategia para frenar el avance del narcotráfico o si solo se trata de una maniobra burocrática ante el desgaste de un modelo que, por décadas, enfrentó violencia y resistencia social.

Un cierre apresurado y doce días para rendir cuentas

La resolución ministerial no solo marca el fin del CORAH, sino que impone un cronograma que despierta suspicacias. Según el documento, se ha otorgado un plazo de apenas 12 días calendarios para la entrega del informe final de cierre. En menos de dos semanas, los responsables deberán sustentar el estado financiero, la situación de bienes muebles e inmuebles, activos, pasivos y todo el acervo documentario acumulado durante más de cuatro décadas de intervención en zonas críticas como Leoncio Prado, Padre Abad y Tocache.

PRECIP: ¿Nuevas metas o las mismas promesas?

El nuevo programa, adscrito al Ministerio del Interior, nace con la misión de erradicar cultivos en las denominadas Zonas Estratégicas de Intervención (ZEI). Según se detalla en la normativa, el PRECIP busca alinearse a la Política Nacional contra las Drogas al 2030, enfocándose en la sensibilización y el desarrollo sostenible. No obstante, la transición ocurre en un contexto donde el CORAH fue blanco constante de atentados y asesinatos por parte de remanentes terroristas y firmas del narcotráfico, lo que obliga a preguntar qué medidas de seguridad distintas implementará este nuevo organismo para no repetir la historia de sangre en el campo.

El peso de un legado de controversias

Desde su creación el 22 de abril de 1982, el CORAH no solo fue una herramienta de erradicación, sino un foco de conflictos sociales con los cocaleros del Alto Huallaga. La resistencia en provincias como Huamalíes y Marañón marcó la pauta de una relación tensa entre el Estado y el agricultor. El PRECIP asume ahora la responsabilidad de reducir el espacio cocalero ilegal, pero bajo la misma estructura del Ministerio del Interior, lo que plantea el desafío de si realmente podrá mejorar las condiciones ambientales y sociales prometidas o si seguirá siendo percibido únicamente como un brazo represivo.

Lo que falta aclarar

  • ¿Cómo garantiza el Ministerio del Interior que un informe de cierre administrativo y financiero de un proyecto de 44 años sea riguroso y transparente si solo se otorga un plazo de 12 días?
  • ¿Cuál es el presupuesto específico que se destinará al PRECIP y en qué se diferencia técnicamente su plan anual de las estrategias fallidas del extinto CORAH?
  • ¿Qué protocolos de seguridad adicionales se han contemplado para proteger a los trabajadores del nuevo programa ante el historial de agresiones y asesinatos perpetrados por el narcotráfico y el terrorismo en las zonas de intervención?

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