Balcázar y el cinismo de la ‘comprensión lectora’

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El funcionario minimiza sus polémicas frases sobre el origen de la Segunda Guerra Mundial responsabilizando a la audiencia, mientras el Ejecutivo intenta cerrar la crisis diplomática.

En un ejercicio de deslinde que roza el desplante, José María Balcázar ha optado por responsabilizar a la ciudadanía de no entender sus mensajes. Tras vincular a la comunidad judía con el estallido de la Segunda Guerra Mundial —una afirmación que encendió las alarmas en las embajadas de Alemania e Israel—, el funcionario ahora sostiene que las críticas responden a una supuesta «falta de comprensión lectora». Lejos de una rectificación genuina, el discurso oficial se refugia en tecnicismos bibliográficos para matizar un agravio histórico que ya ha generado un rechazo internacional unísono.

El revisionismo que fracturó la diplomacia

Durante una presentación en la Cámara de Comercio de Lima, Balcázar deslizó que Alemania fue «empujada» al conflicto bélico debido, en parte, a los judíos. Esta distorsión de los hechos motivó una respuesta inmediata de las delegaciones de Israel y Alemania, que recordaron que el único responsable del conflicto y del exterminio de seis millones de personas fue el régimen nazi de Adolf Hitler. Para la Asociación Judía del Perú, estas expresiones no son simples errores, sino planteamientos antisemitas incompatibles con la investidura de un funcionario público.

La coartada de la «percepción equivocada»

Pese a la gravedad de las acusaciones, el Gobierno ha intentado encapsular el incidente bajo el rótulo de una «percepción equivocada». Según un comunicado de la Presidencia, las palabras de Balcázar se basaron en una referencia al autor Antonio Escohotado y no representan la postura del Estado peruano. No obstante, el propio Balcázar, en lugar de reconocer un exceso, insistió durante una ceremonia por el Día del Trabajo que debe estar «aclarando» sus dichos porque, según su visión, el público no logra seguir su línea de pensamiento.

¿Un incidente superado por decreto?

El canciller Carlos Pareja ha dado por cerrado el capítulo, asegurando que las llamadas telefónicas y el comunicado oficial fueron suficientes para calmar las aguas con el embajador de Israel, Eran Yuvan. Según el ministro, se ha reafirmado la posición histórica del Perú contra el nazismo y el antisemitismo. Sin embargo, queda la interrogante de si un pedido de disculpas indirecto es suficiente para subsanar un discurso que contradice la evidencia histórica y los compromisos internacionales del país.

Lo que falta aclarar

  • ¿Cómo puede el Gobierno calificar de «percepción equivocada» una frase que atribuye culpas directas a las víctimas de un genocidio?
  • Si el Estado rechaza el antisemitismo, ¿por qué no se exigen responsabilidades políticas concretas más allá de culpar a la «comprensión lectora» de la audiencia?
  • ¿Es aceptable que un funcionario utilice referencias bibliográficas para relativizar la responsabilidad nazi en la Segunda Guerra Mundial sin enfrentar consecuencias por su investidura?

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