Fábricas de consenso: El oscuro negocio de los bots que secuestra la política en LatAm

Detrás de una avalancha de ‘me gusta’, respuestas y tendencias en redes sociales puede no existir una multitud, sino una operación coordinada para fabricar consenso y amplificar determinadas narrativas. Estas redes de cuentas automatizadas, trolls y usuarios falsos ya forman parte de las disputas políticas en América Latina y plantean un nuevo desafío para la conversación pública y los procesos electorales.

¿Qué son los ‘bots’? La nueva arma de manipulación política en América Latina

Fuente de imagen: La República

De los ‘diarios chicha’ a las granjas digitales: cómo la manipulación coordinada reemplaza el debate real por tendencias fabricadas en la región.

La política en América Latina ha dejado de debatirse exclusivamente en las plazas para fabricarse en servidores. Lo que a simple vista parece un respaldo multitudinario en redes sociales suele ser, en realidad, una operación orquestada de cuentas automatizadas y «granjas» de bots diseñadas para distorsionar la conversación pública. Este fenómeno, que evoca las épocas más oscuras de la manipulación mediática en el Perú, hoy se tecnifica bajo el amparo de la inacción de las plataformas y la ambición de estrategas que operan en las sombras de las campañas electorales, según advierten diversos especialistas en la región.

Del titular ‘chicha’ a la tendencia fabricada

La táctica de manipular la opinión pública no es nueva, solo ha cambiado de soporte. Si en la década de 1990 el régimen de Alberto Fujimori instrumentalizó diarios como El Chino, La Chuchi o El Mañanero para aniquilar opositores con titulares sensacionalistas, hoy la estrategia se traslada al algoritmo. Ya no se trata solo de comprar portadas, sino de fabricar interacciones. El paralelismo es exacto: el objetivo sigue siendo dominar la conversación mediante el ruido y la descalificación, sustituyendo el debate informado por ataques coordinados que buscan anular al adversario político.

La escala industrial de la mentira

La escala de esta manipulación ha alcanzado niveles industriales. Marcelo Santos, investigador de la Universidad Diego Portales, define esta labor como una «actividad inauténtica» donde una sola persona o agencia puede coordinar miles de cuentas que simulan ser ciudadanos reales. Las evidencias son concretas: durante el seguimiento al ascenso de Jair Bolsonaro en Brasil, se detectaron perfiles con una actividad humana imposible, emitiendo hasta 120 mensajes en solo 40 minutos. En este mapa de manipulación aparece el nombre de Fernando Cerimedo, consultor vinculado a campañas de Javier Milei y José Antonio Kast, a quien la Fiscalía en Bolivia le halló una «mini granja de bots» en La Paz.

El peligro de la validación artificial

El riesgo mayor no es el bot de forma aislada, sino su capacidad para contaminar el ecosistema informativo real. Según la investigadora Natalia Aruguete, estas redes buscan producir una apariencia de consenso que luego es recogida por medios tradicionales y dirigentes. Al convertir una tendencia artificial en noticia, la maquinaria logra que los periodistas pregunten por ella y los políticos respondan, otorgando una legitimidad orgánica a lo que nació como un engaño programado. No se busca convencer con argumentos, sino modificar el escenario donde el ciudadano recibe la información.

Lo que falta aclarar

  • ¿Qué mecanismos de fiscalización están implementando las autoridades electorales para identificar el gasto real en estas «granjas» de bots dentro de los presupuestos de campaña?
  • ¿Hasta qué punto los partidos políticos locales están replicando las tácticas de consultores extranjeros para infiltrar narrativas falsas en el debate nacional?
  • ¿Cuál es la responsabilidad de las plataformas digitales al permitir que servidores en la nube administren miles de cuentas sin verificar la identidad detrás de cada interacción?
Este fenómeno ha sido observado en campañas electorales de América Latina. Foto: Composición LR/IA.

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