Llata se levanta contra Antonio Pulgar: una gestión paupérrima y compromisos incumplidos

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Cerca de 500 ciudadanos de Huamalíes inician protesta este 28 de mayo tras el desplante del gobernador y el estancamiento de proyectos vitales.

La paciencia en la provincia de Huamalíes se agotó. Este jueves 28 y viernes 29 de mayo, el Frente de Defensa de Llata movilizará a cerca de 500 ciudadanos en una marcha de protesta contra el Gobierno Regional de Huánuco, liderado por Antonio Pulgar Lucas. No es una movilización espontánea; es la respuesta directa al incumplimiento de acuerdos firmados en dos mesas de diálogo que, según los dirigentes, hoy son letra muerta. Mientras la gestión regional intenta mitigar el descontento con anuncios técnicos de última hora, la población ha decretado un paro total, exigiendo que los compromisos dejen de ser promesas de papel y se conviertan en infraestructura real.

Compromisos en el limbo y una plataforma de 10 puntos

El pliego de reclamos expone la parálisis de la inversión pública en la zona. Según el dirigente Carlos Chávez Firma, la plataforma incluye desde el reinicio del Estadio Municipal Colón hasta la elaboración del expediente técnico para el colegio CNI “Japón”. Las demandas no son menores: abarcan la demarcación territorial interprovincial, el financiamiento de proyectos Procompite 2026, la ejecución de la carretera Ishanca–Taparaco y la dotación de maquinaria pesada. ¿Cómo explica la gestión de Pulgar que necesidades básicas, como la instalación de techos en escuelas de cuatro distritos, sigan figurando en una lista de reclamos y no en un reporte de obras concluidas?

Diálogo roto y acusaciones de boicot

La crisis de confianza se profundizó el pasado 29 de enero, cuando el gobernador regional no asistió a la segunda mesa de diálogo pese a que su presencia había sido anunciada. A este desplante se suma la grave denuncia del Frente de Defensa sobre presuntos intentos de boicot. Según los organizadores, funcionarios de la Oficina Regional de Gestión de Conflictos, encabezados por María Meneses Coz, visitaron Llata entre el 20 y 24 de mayo para intentar desactivar la protesta. La respuesta de la asamblea fue tajante: los representantes regionales fueron obligados a retirarse, evidenciando que la estrategia de enviar emisarios en lugar de soluciones políticas ha fracasado en Huamalíes.

La respuesta oficial: ¿Reacción tardía ante la presión?

Desde la sede regional, el gerente de Infraestructura, Daniel Mallqui Estacio, ensaya una defensa asegurando que algunas demandas ya están en marcha. Según el funcionario, la carretera Taparaco–Ishanca ha reiniciado labores y el expediente del Estadio Colón presentará su tercer entregable el 20 de junio para iniciar obras en julio. Sin embargo, para los manifestantes, estas declaraciones parecen más una reacción reactiva ante la inminencia del paro que una planificación seria. Si la maquinaria y los recursos estaban disponibles, ¿por qué esperar a que la provincia se levante para informar sobre avances que debieron ser transparentes desde el inicio?

Lo que falta aclarar

  • ¿Por qué el gobernador Antonio Pulgar se ausentó de la mesa de diálogo del 29 de enero, rompiendo el canal de comunicación directa con Huamalíes?
  • Si el Estadio Colón y el Colegio Japón ya cuentan con cronogramas, ¿por qué no se ejecutaron antes de que el conflicto escalara a una movilización provincial?
  • ¿Cuál es el estado real de los otros ocho puntos de la plataforma, como la demarcación territorial y los proyectos Procompite, que no fueron detallados por la Gerencia de Infraestructura?
  • ¿Bajo qué criterios se enviaron equipos técnicos a Llata días antes de la marcha, si la población percibió estas visitas como un intento de neutralizar la protesta en lugar de resolver las demandas?

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