BCR bajo asedio: El riesgo de romper la autonomía técnica por intereses políticos

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Expertos advierten que la estabilidad monetaria del Perú peligra ante intentos de desvirtuar la misión única del Banco Central con objetivos ajenos a la inflación.

La aparente solidez del Banco Central de Reserva (BCR) no debe llamar a engaño: su independencia es un activo bajo acecho constante. En la reciente edición de “Desde la Cúpula”, economistas y exministros advirtieron que la estabilidad lograda desde la Constitución de 1993, que prohíbe el financiamiento directo al Tesoro, enfrenta hoy la amenaza de una clase política que busca desviar a la entidad de su misión única. Según Luis Miguel Castilla, exministro de Economía, el éxito de haber alcanzado una inflación incluso menor a la de Estados Unidos se debe a una autonomía que hoy se ve cuestionada por discursos que pretenden responsabilizar al ente emisor de problemas estructurales como la pobreza o la informalidad.

La trampa del mandato dual y la confusión de las reservas

Diego Macera, director del BCR e integrante del IPE, calificó como un «discurso sumamente peligroso» la presión de algunos parlamentarios para que el banco asuma roles que no le corresponden. A diferencia de la Reserva Federal de EE. UU., el BCR peruano tiene el mandato exclusivo de preservar el valor de la moneda con una meta de inflación de entre 1% y 3%. Según los especialistas, añadirle objetivos sociales solo garantizaría el fracaso en todas sus funciones. A esto se suma, según Mercedes Aráoz, la peligrosa confusión de ciertos candidatos que ven en los US$100.000 millones de reservas internacionales un botín de «libre disposición», ignorando que gran parte de estos fondos son encajes bancarios y activos que garantizan la liquidez del país ante crisis externas.

¿Meritocracia o cuotas políticas en el directorio?

El equilibrio institucional del BCR, compuesto por un directorio donde el Ejecutivo y el Congreso designan a tres miembros cada uno, sigue siendo su flanco más vulnerable. Miguel Palomino, presidente del IPE, subrayó que la reputación de la entidad, personificada en la gestión de Julio Velarde, puede destruirse en un solo día si el Senado prioriza cuotas políticas sobre la solvencia técnica. Castilla recordó que, mientras en el Ministerio de Economía la rotación de autoridades es alarmante —con ministros que duran en promedio apenas cinco meses—, el BCR ha logrado sostenerse gracias a una política de recursos humanos meritocrática que redujo su planilla de 3.000 a 900 empleados desde finales de los ochenta.

Miedo a flotar y el fantasma de la fuga de capitales

La capacidad de respuesta del BCR fue puesta a prueba en 2021 cuando, tras la elección de Pedro Castillo, salieron de la economía cerca de US$17.000 millones (8% del PBI). De acuerdo con Macera, sin la intervención del banco, el tipo de cambio habría escalado a S/5 o S/6 por dólar. Esta práctica de «flotación sucia» es defendida por Castilla como una herramienta necesaria para evitar la quiebra masiva de empresas, como ocurrió en la crisis de 1998. No obstante, los expertos coinciden en que esta resiliencia no es automática y depende exclusivamente de que el próximo gobierno y el Senado comprendan que la estabilidad monetaria no es un fenómeno mágico, sino el resultado de no permitir que el poder político dicte la pauta económica.

Lo que falta aclarar

  • Si la prohibición de prestar dinero al Gobierno es la base de la independencia del BCR, ¿por qué persisten las propuestas legislativas que buscan usar las reservas como si fueran ahorro público disponible?
  • Ante la debilidad institucional de otros sectores, ¿qué garantías reales existen de que el próximo proceso de elección del directorio en el Senado no se convierta en un intercambio de favores políticos?
  • ¿Es sostenible mantener la credibilidad del BCR a largo plazo si la clase política actual parece haber perdido la «conciencia histórica» de las consecuencias de la hiperinflación?
Luis Miguel Castilla (LMC), director de Videnza Instituto y ex ministro de Economía y Finanzas; Mercedes Aráoz (MA), profesora e investigadora de la Universidad del Pacífico y ex ministra de Economía y Finanzas; Diego Macera (DM), director del IPE y director del BCRP; y Miguel Palomino (MP), presidente del IPE y ex director del BCRP.
Luis Miguel Castilla (LMC), director de Videnza Instituto y ex ministro de Economía y Finanzas; Mercedes Aráoz (MA), profesora e investigadora de la Universidad del Pacífico y ex ministra de Economía y Finanzas; Diego Macera (DM), director del IPE y director del BCRP; y Miguel Palomino (MP), presidente del IPE y ex director del BCRP.

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