Inflación de febrero: El alarma silenciosa que golpea el bolsillo Peruano

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El repunte del 0,69% en febrero de 2026, el mayor en un año, evidencia una presión insostenible en alimentos básicos y servicios esenciales, poniendo en jaque la estabilidad económica de las familias.

Febrero de 2026 marcó un punto de inflexión alarmante para la economía peruana, con una inflación del 0,69% en Lima Metropolitana, la cifra mensual más elevada desde marzo de 2025. Este repunte, lejos de ser un incidente aislado, ha puesto en evidencia una presión creciente sobre la canasta familiar, impulsada por el encarecimiento de bienes básicos y servicios fundamentales. La contención observada en 2025 y el inicio de 2026 parece haber cedido, y la pregunta ineludible es: ¿están las autoridades preparadas para enfrentar esta nueva realidad?

Alimentos: El golpe directo a la mesa familiar

La división de Alimentos y bebidas no alcohólicas, que representa casi el 23% del gasto familiar, registró un aumento del 2,01% en febrero. Productos esenciales como la arveja verde (+106%), el huevo de gallina (+18%) y el pollo eviscerado (+9%) experimentaron alzas desproporcionadas en solo un mes. Sorprendentemente, solo cuatro productos –arveja verde, pollo, huevo y el incremento del agua potable– explicaron 0,604 de los 0,69 puntos porcentuales de la inflación total del mes. Esto significa que la mayor parte del encarecimiento recae sobre los artículos de consumo más masivo, afectando severamente el presupuesto de los hogares.

Servicios básicos: Agua que sube, bolsillo que sufre

Mientras el país enfrenta desafíos en infraestructura, el costo del agua potable se disparó un 10,3% desde el 1 de febrero, impactando directamente la división de Alojamiento, agua, electricidad y gas. Aunque la tarifa eléctrica mostró una ligera reducción del 2,8%, no fue suficiente para compensar la presión generada. Adicionalmente, el transporte también contribuyó a la escalada, con el gasohol subiendo un 3,6% y los pasajes aéreos nacionales un 5,7%, a pesar de la caída del 1,5% en el GLP y del 4,2% en peajes vehiculares. Estos ajustes, lejos de aliviar, añaden capas de dificultad a la economía doméstica.

La inflación anual: ¿Dentro del rango o señal de alerta?

La inflación acumulada en los últimos doce meses, entre marzo de 2025 y febrero de 2026, alcanzó el 2,21%. Si bien este porcentaje se mantiene nominalmente dentro del rango meta del Banco Central de Reserva (1%-3%), la aceleración es innegable y preocupante, marcando el nivel más alto en quince meses, desde el 2,27% registrado en noviembre de 2024. Este comportamiento no es exclusivo de la capital; ciudades como Puno (0,93%), Chiclayo (0,81%) y Cajamarca (0,79%) lideraron los incrementos mensuales, mientras que Ica (2,42%) e Iquitos (2,29%) mostraron las alzas anuales más pronunciadas, evidenciando un fenómeno de alcance nacional que demanda una respuesta contundente.

Lo que falta aclarar

  • ¿Qué acciones concretas implementará el Banco Central de Reserva para frenar esta aceleración inflacionaria, más allá de la mera observación de su rango meta, cuando los bienes de primera necesidad experimentan alzas tan drásticas?
  • ¿Existe una justificación clara y transparente para el incremento del 10,3% en la tarifa de agua potable, un servicio esencial, y se ha evaluado su impacto en la ya golpeada economía familiar?
  • ¿Qué estrategias específicas se están desarrollando desde el Ministerio de Economía y Finanzas para mitigar la volatilidad de precios en productos básicos como el pollo y los huevos, cuya escalada impacta directamente la seguridad alimentaria?
  • Ante un panorama de incremento generalizado en casi todas las ciudades del país, ¿cuál es el plan coordinado del Gobierno para asegurar que la estabilidad económica no se convierta en un privilegio, sino en una realidad para todos los peruanos?

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