Ducto de Camisea: Dos semanas de crisis energética revelan falencias estructurales

image-11.png

La paralización del ducto de Camisea tras una deflagración expone la vulnerabilidad energética del país, con racionamiento, costos disparados y la promesa de hasta dos semanas para una solución incierta.

La deflagración en el ducto de Camisea, en Megantoni, Cusco, ha sumido al país en una nueva emergencia energética, con la paralización del transporte de gas y líquidos vitales. La estimación del exviceministro de Energía y Minas, Pedro Gamio, apunta a que la reparación podría extenderse por hasta dos semanas, un plazo que ya impacta directamente en la economía y la vida cotidiana de millones de peruanos, mientras la infraestructura crítica del país vuelve a evidenciar su fragilidad.

El costo del racionamiento: Industria y electricidad en jaque

La interrupción del suministro ha forzado un esquema de racionamiento que prioriza el consumo residencial y vehicular (GNV), dejando al sector industrial y a las generadoras eléctricas sin acceso al gas natural. Según Gamio en declaraciones a Canal N, esta situación obliga a las empresas eléctricas a recurrir al diésel, un combustible considerablemente más caro, lo que se traduce en un incremento significativo de los costos de generación. Esta medida, lejos de ser una solución sostenible, presiona al alza la cadena productiva y los precios finales, exponiendo la precaria diversificación de nuestra matriz energética.

Infraestructura crítica bajo una lupa deficiente

El ducto de Camisea, operado por la Transportadora de Gas del Perú (TGP), es una arteria vital para el país. Sin embargo, su paralización por razones de seguridad, mientras Osinergmin fiscaliza el incidente, saca a la luz la limitada capacidad de respuesta ante emergencias. Gamio destacó que, a pesar de contar con la planta de Melchorita, la logística de distribución interna mediante camiones criogénicos es insuficiente para cubrir la demanda masiva. Esta dependencia de un único eje de transporte y la ausencia de alternativas robustas evidencian una preocupante falta de previsión en la planificación energética nacional.

Vulnerabilidad externa e irresponsabilidad interna

La coyuntura internacional, con el Perú como importador neto de más de 250 mil barriles diarios de crudo y el precio del petróleo Brent superando los 80 dólares, agrava la crisis local. Gamio señaló que esta vulnerabilidad se ha visto acentuada por «decisiones recientes» del Ministerio de Energía y Minas, que, a su juicio, han dejado al sistema aún más expuesto a choques externos. La falta de inventarios críticos suficientes y una gestión que parece haber debilitado las defensas del país frente a contingencias como la de Cusco, plantean serias interrogantes sobre la seguridad energética que se le garantiza a la población y a la industria.

Lo que falta aclarar

  • ¿Cuál es la causa raíz exacta de la deflagración en el ducto de Camisea y qué medidas preventivas inmediatas se implementarán para evitar futuras interrupciones de una infraestructura tan crítica?
  • Ante la evidente fragilidad del sistema de transporte de gas, ¿qué acciones concretas y con qué cronograma se impulsarán para diversificar el suministro y reducir la dependencia de un único ducto, más allá de las reparaciones actuales?
  • ¿A qué «decisiones recientes» del Ministerio de Energía y Minas se refiere el exviceministro Gamio, y qué responsabilidad asume la cartera ministerial frente a la alegada mayor exposición del sistema energético nacional?
  • ¿Qué plan de contingencia a gran escala tiene el Estado peruano para garantizar el abastecimiento, no solo residencial, sino también industrial y eléctrico, ante fallas prolongadas en su infraestructura energética clave?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *