Seguridad, prevención y esperanza: un llamado por el Perú y Huánuco

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Por: Héctor Martínez Beteta Colaborador

En política, economía y seguridad ciudadana, es posible avanzar cuando se practica bien el arte de gobernar. El Perú necesita autoridades que conviertan sus propuestas en acciones concretas frente a la extorsión y la criminalidad que golpean a Lima y a las regiones.

La visita de Keiko Fujimori a El Salvador, junto con su equipo, abre el debate sobre las experiencias que podrían ayudarnos a enfrentar la inseguridad. El acercamiento al gobierno de Nayib Bukele despierta opiniones favorables y críticas. Sin embargo, lo fundamental es saber si estas iniciativas pueden producir resultados para nuestro país.

Conocer experiencias extranjeras puede ser útil, siempre que se traduzcan en medidas adecuadas para nuestra realidad. Nuestro sufrido Perú necesita recuperar la tranquilidad y dejar de vivir bajo el temor de la delincuencia.

Para lograrlo, exigimos una actuación coordinada de la Policía Nacional, las Fuerzas Armadas y el Ministerio Público. Estas instituciones deben fortalecer su capacidad de inteligencia y trabajar con firmeza, respetando los derechos humanos.

La tecnología y la inteligencia artificial pueden contribuir a esta tarea. Su uso exige responsabilidad y criterio humano. Del mismo modo, debemos pensar en los jóvenes: la ambición material y la pérdida de valores debilitan nuestra convivencia y comprometen el futuro de las próximas generaciones.

Prevenir antes de lamentar

La inseguridad no es la única amenaza. El fenómeno de El Niño exige preparación anticipada. Las emergencias ocurridas en países vecinos deben recordarnos que no podemos esperar a que lleguen las lluvias y las inundaciones para actuar.

Los recursos destinados a la prevención deben gastarse bien, en obras y acciones concretas que protejan a la población, especialmente a las personas más vulnerables. Cada sol debe responder a una necesidad real y su utilización debe ser transparente.

Esta exigencia alcanza también al Congreso y a las fuerzas políticas. El país espera leyes útiles, decisiones responsables y una gestión orientada al bienestar común. La devolución de recursos al Ejecutivo tendrá sentido si ese dinero se convierte en servicios, obras y atención oportuna.

Una esperanza de unidad

La expectativa por la visita del papa León XIV al Perú representa un motivo de esperanza. Lima, Cusco, Lambayeque y, especialmente, Ucayali aparecen en el horizonte de este encuentro de fe.

Pucallpa podría congregar a numerosos fieles y delegaciones de distintas regiones, entre ellas Huánuco, Amazonas, San Martín, Pasco y Junín. Esperamos que este encuentro fortalezca la paz, renueve los valores y anime a las autoridades a cumplir sus responsabilidades.

La fe debe impulsarnos a la solidaridad, al respeto y al compromiso con quienes más necesitan. Unirnos para hacer el bien es una tarea que nos corresponde a todos.

Huánuco merece respuestas

Nuestra región necesita autoridades dispuestas a escuchar a sus provincias y distritos. Quien asuma el Gobierno Regional debe revisar con seriedad la gestión de Antonio Pulgar Lucas y su equipo, mediante auditorías rigurosas que permitan esclarecer el uso de los recursos públicos.

La población tiene derecho a conocer los resultados de esa administración. Si se encuentran irregularidades, corresponde investigarlas y determinar responsabilidades, sin encubrimientos.

También urge resolver los problemas del agua y el desagüe. Ante la amenaza de El Niño, estos servicios requieren evaluación, mantenimiento y medidas oportunas. Desde Hoy Regional insistimos en esta demanda: Huánuco necesita servicios dignos y autoridades que respondan por sus decisiones.

Al recordar el aniversario de Ambo, reafirmamos nuestro cariño por su historia, sus paisajes, sus ríos y su gente. Honrar nuestra tierra significa cuidar su patrimonio, promover la cultura y trabajar por mejores oportunidades.

El Perú, Huánuco y Ambo necesitan seguridad, prevención, transparencia y valores. Gobernar bien exige escuchar al pueblo, actuar a tiempo y poner el dinero público al servicio de sus necesidades. Esa es la responsabilidad que reclamamos.

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