Antonio Pulgar condiciona diálogo con Llata: ¿Soberbia política o gestión de crisis?
El gobernador acusó a los dirigentes de politizar la reunión y anunció que suspenderá su atención directa mientras no se disculpen. El Frente sostuvo que había suspendido una movilización y viajado a Huánuco para discutir 16 demandas; Pulgar habló de diez y aseguró que seguirá coordinando con el alcalde provincial y otras autoridades de Llata

El gobernador de Huánuco exige disculpas al Frente de Defensa para retomar la atención directa, mientras las obras clave para Huamalíes siguen en la incertidumbre.
Antonio Pulgar ha optado por el camino de la confrontación en lugar de la resolución técnica. Tras el estallido de tensiones en la mesa de trabajo del pasado 17 de septiembre, el gobernador regional de Huánuco ha decidido cerrar las puertas de la interlocución directa al Frente de Defensa de Llata, condicionando cualquier nuevo acercamiento a que los dirigentes le pidan disculpas. Esta postura, que Pulgar intentó matizar asegurando que mantendrá contacto con alcaldes, deja en el aire las 16 demandas —o 10, según su propia contabilidad— de una población que suspendió movilizaciones para buscar soluciones que, nuevamente, se quedaron en el papel.
El desplante como detonante del conflicto
La crisis no nació de la nada. Según la delegación de Huamalíes, el grupo llegó a la sede del Gorehco con la expectativa de obtener la resolución de aprobación del expediente del saldo de obra del Estadio Colón. Sin embargo, Pulgar abandonó la reunión prematuramente alegando un compromiso en la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM). Para los dirigentes, este retiro fue calificado como una «falta de consideración e insensibilidad», considerando que la organización civil había desactivado una marcha para priorizar el diálogo. El gobernador, lejos de conciliar, respondió calificando de «malcriadez» y «majadería» los reclamos de quienes esperaban resultados concretos.
Contradicciones en la agenda y el discurso oficial
Resulta preocupante la desconexión sobre lo que se está negociando: mientras el Frente sostiene que existen 16 puntos críticos en agricultura, maquinaria y demarcación territorial, Pulgar solo reconoció 10 temas por la noche. ¿Dónde quedaron los otros seis puntos en el camino administrativo? Además, la estrategia del gobernador de tildar de «politizada» la protesta parece un mecanismo de defensa para evadir la responsabilidad sobre el retraso de los expedientes. Al decir que los dirigentes pueden hacer «las marchas que quieran», la autoridad regional no solo desafía la paz social, sino que minimiza el rol de la fiscalización ciudadana frente a su gestión.
¿Bloqueo político?
Aunque el gerente general del Gorehco, Ronald Acuña, asegura que los equipos técnicos continúan trabajando, la ruptura política es total. Pulgar ha trazado una línea divisoria: trabajará con las autoridades locales pero ignorará al Frente de Defensa hasta que este se someta a su exigencia de disculpas. Esta táctica de fragmentar la representación social de Llata pone en riesgo la viabilidad de los compromisos. Si el gobernador prioriza su investidura por encima de la resolución de los conflictos, el costo administrativo de este enfrentamiento lo terminarán pagando los proyectos que Huamalíes espera desde hace meses.
Lo que falta aclarar
- ¿Cuál es la razón técnica precisa por la que no se entregó la resolución del Estadio Colón durante la mesa de trabajo, siendo este el punto neurálgico del reclamo?
- ¿Por qué existe una discrepancia de seis puntos entre la agenda de demandas que presenta la sociedad civil y la que reconoce oficialmente el gobernador?
- ¿Cómo garantiza el Gorehco que la exclusión del Frente de Defensa no derivará en una reactivación de las protestas que afecte el cronograma de las obras en la provincia?
