IGP advierte sobre suelos blandos: ¿Por qué se ignora el riesgo en la expansión urbana?
El tiempo durante el cual la población percibe el movimiento durante un sismo depende, entre otros factores, de la calidad del suelo donde se encuentra y de…
![IGP: suelos blandos pueden prolongar el sacudimiento de un temblor [video]](https://hoyregional.pe/wp-content/uploads/2026/08/001283485W-1024x683.webp)
Fuente de imagen: Agencia Andina
El Instituto Geofísico del Perú confirma que la calidad del terreno prolonga el sacudimiento sísmico, desnudando la falta de criterios técnicos en la planificación de nuestras ciudades.
El Instituto Geofísico del Perú (IGP) ha puesto nuevamente sobre la mesa una advertencia técnica que, lejos de ser una novedad científica, resuena como una alerta ante la desidia en la gestión de riesgos: los suelos blandos no solo reciben el impacto de un sismo, sino que prolongan su sacudimiento. Esta característica geológica, presente en diversos sectores críticos de las zonas urbanas, convierte un evento telúrico en una amenaza prolongada para las estructuras que no han sido diseñadas considerando la vulnerabilidad del terreno.
El efecto amplificador del terreno
Según el IGP, la naturaleza del suelo es determinante en la duración y severidad de la percepción de un temblor. Mientras que en terrenos rocosos la energía se disipa con mayor rapidez, en los denominados «suelos blandos» las ondas sísmicas encuentran un medio que favorece su permanencia y amplificación. Esta advertencia técnica desnuda una realidad preocupante: miles de ciudadanos habitan sobre cimientos que, por su propia composición física, garantizan un castigo mayor ante cualquier movimiento de las placas tectónicas.
Ciencia frente a la inacción institucional
La información proporcionada por el organismo científico subraya una contradicción flagrante entre el conocimiento técnico disponible y el crecimiento desordenado de las ciudades. Si el IGP identifica con claridad que el tipo de suelo es un factor de riesgo que extiende el peligro, resulta imperativo cuestionar la eficacia de los planes de desarrollo urbano. El diagnóstico científico está hecho, pero la brecha entre la alerta del IGP y la fiscalización real de las construcciones parece ser insalvable para las autoridades competentes.
Lo que falta aclarar
- ¿Qué medidas vinculantes están adoptando los gobiernos locales para restringir licencias de construcción en las zonas que el IGP ya identificó con suelos blandos?
- ¿Existe una actualización real de los mapas de microzonificación sísmica que obligue a las constructoras a emplear materiales específicos para estos terrenos?
- ¿Por qué la advertencia sobre la prolongación del sacudimiento no se traduce en políticas públicas de reforzamiento estructural para las viviendas ya existentes en dichas áreas?
