Entre el poder que se va y el que llega

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Por: Augusto Noreña Llanos Director

Las elecciones regionales y municipales han dejado un nuevo escenario político. País para Todos ha conseguido imponerse en importantes espacios de gobierno y detrás de estos resultados aparece la figura de Shapra, cuya influencia en la conformación de candidaturas y en las alianzas políticas resulta inocultable. Los próximos cuatro años estarán marcados, en buena medida, por las decisiones de este grupo que ha logrado concentrar una considerable cuota de poder.

No podemos ignorar, sin embargo, las experiencias que hemos vivido con anteriores administraciones. Obras deficientes, presupuestos millonarios manejados entre cuestionamientos, proyectos inconclusos y autoridades que encuentran tiempo para las ceremonias y la propaganda, pero pocas veces para explicar satisfactoriamente cómo gastan los recursos públicos.

La gestión de Antonio Pulgar merece especial atención. Su gobierno ha hecho de los anuncios y la exhibición de obras una práctica permanente, mientras alrededor de algunos proyectos se acumulan observaciones que difícilmente pueden despacharse con declaraciones ante las cámaras.

LA LAGUNA Y LAS MENTIRAS

El caso de la Laguna Viña del Río es probablemente uno de los ejemplos más recientes de esta manera de gobernar. Pulgar aseguró públicamente que no se talarían ni trasladarían árboles. Sin embargo, los documentos técnicos examinados contemplaban la tala de 95 ejemplares y el traslado de otros 112.

La contradicción resulta indignante. Estamos ante una intervención de más de 30 millones de soles sobre un espacio que conocemos desde hace décadas y que forma parte de nuestra vida cotidiana. No es aceptable que el gobernador ofrezca una versión mientras los documentos de su propia administración contienen información completamente distinta.

Cada vez que aparecen cuestionamientos, surgen explicaciones, supuestas modificaciones y funcionarios dispuestos a justificar lo que antes se había negado. Pulgar parece haber adquirido la costumbre de creer que sus palabras tienen mayor valor que los documentos oficiales. Y lo preocupante es la facilidad con la que pretende que aceptemos semejantes contradicciones.

El proyecto merece una revisión exhaustiva, desde su formulación hasta las decisiones que determinaron su presupuesto y ejecución. Son nuestros recursos los que están comprometidos y tenemos derecho a conocer cómo se están administrando.

LOS INTERESES DETRÁS DEL NUEVO PODER

El resultado electoral también deja preocupaciones que no podemos pasar por alto. La concentración de importantes gobiernos bajo una misma organización política abre interrogantes sobre el papel que desempeñarán sus dirigentes y los intereses que podrían acompañar a las nuevas autoridades.

Shapra tendrá una influencia difícil de ignorar. Habrá que observar con atención quiénes ocuparán las principales gerencias, cómo se distribuirán los cargos de confianza y qué empresas terminarán contratando con las próximas administraciones.

Conocemos demasiado bien las consecuencias de los gobiernos manejados desde círculos políticos cerrados. Los puestos se convierten en recompensas, las decisiones se toman entre allegados y las obras públicas acaban rodeadas de intereses que poco tienen que ver con las necesidades de la población.

Nos preocupa que la renovación de autoridades termine siendo apenas un cambio de nombres, mientras las prácticas que tanto daño nos han causado permanezcan intactas.

LOS PROBLEMAS SIGUEN AQUÍ

Basta recorrer nuestras calles, visitar un establecimiento de salud o conocer las condiciones de muchos colegios para comprender cuánto queda pendiente. Las carreteras siguen deteriorándose y el abastecimiento de agua continúa dependiendo de una infraestructura envejecida que en los últimos meses nos ha dejado expuestos a nuevas emergencias.

De todo esto se ha hablado durante años. Cada campaña electoral trae promesas semejantes y cada administración encuentra motivos para justificar sus incumplimientos.

Desde Hoy Regional seguiremos examinando el manejo de los recursos públicos con la misma firmeza, sin importar quién gobierne ni qué agrupación lo respalde. No hemos sostenido una posición crítica durante estos años para guardar silencio ante quienes ahora se preparan para asumir el poder.

Ya hemos visto demasiadas autoridades pasar por los mismos despachos, gastar millones y marcharse dejando problemas sin resolver. Lo verdaderamente lamentable sería que dentro de cuatro años sigamos reclamando lo mismo, mientras otros se reparten los cargos y nosotros continuamos pagando las consecuencias.

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