Casi 2,000 observaciones frenan la entrega del colegio Illathupa
La obra fue anunciada como culminada al 100 %, la supervisión certificó que los trabajos estaban conformes con el expediente técnico y se preparaba su inauguración. Pero cuando la Comisión de Recepción ingresó a verificarla encontró un acta de 101 folios con cerca de 2,000 observaciones. El Gobierno Regional se negó a recibirla y el contratista tiene hasta el 6 de noviembre para corregir las deficiencias.

La obra fue anunciada como culminada al 100 %, la supervisión certificó que los trabajos estaban conformes con el expediente técnico y se preparaba su inauguración. Pero cuando la Comisión de Recepción ingresó a verificarla encontró un acta de 101 folios con cerca de 2,000 observaciones. El Gobierno Regional se negó a recibirla y el contratista tiene hasta el 6 de noviembre para corregir las deficiencias.
El colegio Illathupa estaba listo. Eso dijeron. Había llegado al 100 %. Eso también dijeron. La electrificación había terminado, las pruebas habían sido superadas y la supervisión había certificado la culminación de las partidas. Todo parecía encaminado hacia la recepción e inauguración.
Pero cuando la Comisión de Recepción del Gobierno Regional de Huánuco ingresó a verificar realmente la infraestructura, el panorama cambió por completo: levantó un Acta de Observaciones de 101 folios con cerca de 2,000 observaciones y decidió no recibir la obra.
El documento fue notificado al Consorcio Ejecutor Illathupa el 22 de septiembre. El plazo de 45 días para levantar las deficiencias comenzó el 23 de septiembre y vencerá el 6 de noviembre. El día siguiente, la comisión deberá regresar para comprobar si las observaciones fueron corregidas.
Así terminó, por ahora, una obra contratada inicialmente por S/23’998,889.28 y que durante meses fue presentada como prácticamente terminada.
DEL “100 %” A 101 FOLIOS DE OBSERVACIONES
El 3 de agosto, el gobernador regional Antonio Pulgar afirmó que Illathupa estaba al 100 %, aunque admitió entonces que todavía faltaban electricidad, retoques y algunos días de trabajo. Luego llegaron la energización y las pruebas eléctricas del 18 y 19 de agosto.
En septiembre volvió a informarse que la infraestructura estaba concluida y en proceso de recepción.
Sin embargo, recepción no significa inauguración. Es precisamente el procedimiento en el que la entidad contratante debe verificar si todo aquello que la empresa asegura haber construido corresponde realmente al expediente técnico, funciona correctamente y puede ser aceptado por el Estado.
Y en esa revisión aparecieron cerca de 2,000 observaciones.
El Gobierno Regional sostiene que estas no comprometen la estructura principal del edificio. Entre las deficiencias difundidas figuran problemas de acabados, resanamiento de fisuras, tapas de tomacorrientes sin asegurar y componentes dañados o instalados deficientemente.
Hasta ahora no se ha hecho pública íntegramente el acta de 101 folios, por lo que no sería correcto afirmar que las casi 2,000 observaciones tienen la misma gravedad. Pero tampoco puede normalizarse semejante cantidad de deficiencias en una obra que ya había sido declarada culminada.
¿QUÉ SUPERVISÓ LA SUPERVISIÓN?
Aquí aparece la principal contradicción.
El Gobierno Regional conformó mediante Resolución Gerencial Regional n.° 484-2026 el Comité de Recepción presidido por la ingeniera Bertha Martínez Román.
Pero antes de llegar a esa etapa, la supervisión había certificado la culminación de las partidas y determinado que los trabajos ejecutados se encontraban conformes con el expediente técnico.
Entonces surge inevitablemente la pregunta: ¿cómo una obra certificada como conforme terminó inmediatamente después con cerca de 2,000 observaciones?
La supervisión estuvo a cargo del Consorcio Construcción, integrado por Ingenieros Civiles Topógrafos Consultores y Ejecutores E.I.R.L. y JAS Consultoría y Servicios Generales E.I.R.L., por aproximadamente S/1’233,921.62.
El ejecutor es el Consorcio Ejecutor Illathupa, conformado por Ginnico Ingenieros Contratistas E.I.R.L. y River Plaza Contratistas S.A.C.
El contratista debe responder por la correcta ejecución. Pero justamente la función de una supervisión pagada con recursos públicos es detectar durante el proceso las deficiencias antes de que la obra llegue a recepción cargando 101 páginas de observaciones.
LAS ALERTAS VENÍAN DE ANTES
El problema tampoco apareció solamente al final.
En julio de 2024, el Informe de Hito de Control n.° 075-2024-OCI/5339-SCC encontró que durante una inspección solo estaban presentes tres de los nueve especialistas del ejecutor y tres de los nueve profesionales de la supervisión.
Contraloría también reportó procesos constructivos deficientes, materiales que no correspondían a determinadas especificaciones e instalación deficiente de acero corrugado en la caja del ascensor.
En 2025 nuevamente se advirtieron ausencia de profesionales, deficiencias de seguridad, almacenamiento inadecuado y una partida de oficinas y caseta de guardianía valorizada pese a que la caseta no se habría instalado en las condiciones previstas.
Y en mayo de 2026, el Informe de Hito de Control n.° 009-2026-OCI/5339-SCC alertó sobre valorizaciones y pagos de partidas con ejecución parcial, además de humedad, filtraciones, fisuras y nuevas ausencias de personal clave.
Esas observaciones anteriores no significan necesariamente que los problemas continúen actualmente. Pero obligan al Gobierno Regional a demostrar cómo fueron levantados y qué documentos sustentaron la posterior conformidad emitida por la supervisión.
UNA OBRA QUE SIGUE SIN PODER USARSE
El plazo contractual original vencía el 28 de mayo de 2025. Después aparecieron sucesivamente nuevas fechas de culminación: finales de 2025, marzo de 2026, abril, mayo y finalmente la expectativa de entrega entre septiembre y octubre.
Ahora tampoco será octubre.
Solo el levantamiento de observaciones llegará hasta el 6 de noviembre. Si el día 7 la comisión determina que todavía existen deficiencias, la recepción volverá a postergarse.
Mientras tanto, alrededor de 740 estudiantes distribuidos en 40 secciones continúan estudiando entre ambientes del colegio Leoncio Prado y la Casa del Maestro, fuera de su plantel desde hace casi tres años.
El nuevo Illathupa tiene aulas, laboratorios, ascensores, sala de cómputo y polideportivo. La infraestructura existe, pero todavía no puede ser utilizada por los alumnos para quienes fue construida.
El caso deja una constatación incómoda: el “100 %” repetido durante agosto y septiembre no significó una obra realmente entregable.
Ahora existen 101 folios que lo demuestran.
El contratista deberá levantar las observaciones. La supervisión deberá explicar cómo certificó previamente que los trabajos estaban conformes. Y el Gobierno Regional tendrá que precisar qué penalidades o responsabilidades corresponden después de años de advertencias.
Porque el problema ya no es solamente cuándo se inaugurará el colegio Illathupa.
El problema es cómo una obra supervisada, declarada culminada y presentada públicamente como lista terminó llegando a recepción con cerca de 2,000 observaciones pendientes.
