Nepotismo político en la política peruana

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Por: Roger Rondón Bardón Colaborador

Del Imperio Romano a los partidos peruanos de hoy, el nepotismo sigue siendo la forma más descarada de usar el poder: nombrar familiares y amigos con plata del Estado. Huánuco no debe imitar esta práctica.

El uso arbitrario del nepotismo se remonta a varios siglos. El vocablo se origina en el Imperio romano de Occidente, cuyo último emperador fue Julio Nepote.

Nepote, en lengua italiana, se traduce como sobrino o nieto, y aludía a la protección que los papas del Vaticano dispensaban a sus familiares en tiempos pasados.

Esa práctica de favorecer a parientes y allegados es hoy el nepotismo político: la costumbre de quien tiene poder y autoridad para nombrar empleados, ascenderlos y beneficiarlos. Primero a sobrinos, hermanos, hijos, nietos, cuñados y amigos cercanos.

En el Perú se evidencia cuando alcaldes, gobernadores, congresistas y dueños de partidos nombran funcionarios con sueldos abultados, promoviendo una burocracia dorada con dinero de todos.

“PLATA COMO CANCHA” Y SU CLAN

El político “plata como cancha”, como el rey Midas que todo lo convertía en oro, hizo fortuna con la educación y fundó un partido con el mismo eslogan de John Kennedy: Alianza para el Progreso. Con ese respaldo económico llegó a la alcaldía de Trujillo y al Gobierno Regional, en dos ocasiones, desplazando al histórico bastión aprista del norte.

Una vez empoderado, usó su poder para impulsar la carrera de su familia. Nombró a su hijo Richard dirigente de APP y congresista por dos periodos. Sus hermanos Héctor, María y Humberto también ocuparon cargos. Todo queda en familia. A eso se sumó un egocentrismo que lo llevó incluso a erigirse un monumento.

Hoy es cuestionado por presunto nepotismo en el Estado, sobre todo en el Ministerio de Salud, donde varios ministros y funcionarios eran de su partido. Lo mínimo que debe hacer es explicar qué hizo frente a la ola de violencia que azota a Trujillo.

OTROS ROSTROS DEL NEPOTISMO

Otro caso es el del excongresista y dueño de una universidad, cuyo apellido coincide con el de nuestro satélite. Propietario de Podemos Perú, llevó a su hijo al Congreso.

Sus aspiraciones “lunáticas” lo llevaron a postular a la Presidencia, pero no obtuvo votos ni curul. Ahora deberá responder por acusaciones de liderar una organización criminal.

El expresidente Pedro Castillo fue acusado de nepotismo y tráfico de influencias para colocar familiares. Hoy su partido Juntos por el Perú tiene a su hermano en el Senado y a su hija en la Cámara de Diputados.

En la década del fujimorismo también hubo nepotismo: manejo irregular de fondos públicos y desvío de donaciones de Japón. Las ONGs APENKAI y AELU, manejadas por los hermanos Rosa, Juana y Pedro Fujimori, movieron millones. El nombramiento de Víctor Aritomi como embajador en Japón fue otra muestra de esta arbitrariedad.

HUÁNUCO DEBE DECIR NO

Ad portas de elecciones municipales y regionales, en Huánuco aparecen grupos familiares y partidos que pretenden imitar esta nefasta práctica para copar instituciones. Eso solo conduce a decisiones incorrectas y a actos que lindan con lo delincuencial.

Huánuco merece autoridades que no piensen en llevar “agua para su molino”. Necesitamos obras de fondo: una vía regional para carga pesada, un hospital de primer nivel, un aeropuerto moderno, delimitar técnicamente la carretera al aeropuerto —que hoy se angosta por construcciones que invaden la pista—, lo mismo en la vía a Kotosh, recuperar el ornato de la Plaza de Armas y exigir de una vez el Mercado Modelo.

El desarrollo no se hace con parientes en planilla. Se hace con visión, técnica y honestidad.

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