La ceguera ante la obesidad: ¿Por qué el 25% de peruanos ignora una crisis de salud?
Estudio revela que la culpa, el miedo, el estigma y la propia percepción del cuerpo pueden retrasar la búsqueda de ayuda médica. Investigadores identificaron ocho formas distintas de vivir con sobrepeso y obesidad.

Fuente de imagen: La República
Un estudio antropológico revela que uno de cada cuatro ciudadanos con exceso de peso no reconoce su condición, atrapados entre el estigma médico y una cultura que premia el exceso.
En un país donde la obesidad ya se posiciona como la segunda causa de morbilidad entre adolescentes —con más de 100,000 casos registrados al 2026—, las cifras de autopercepción resultan alarmantes. Según un reciente estudio antropológico liderado por Roberto Guarnieri y la firma Adium Perú, uno de cada cuatro peruanos con un Índice de Masa Corporal (IMC) compatible con sobrepeso u obesidad no identifica su estado como un problema de peso. Esta desconexión no es un simple error de cálculo personal; es el síntoma de un sistema que ha fallado en comunicar los riesgos sin caer en el juicio, permitiendo que factores culturales y emocionales levanten un muro de negación frente a una emergencia sanitaria evidente.
El peligro de romantizar el exceso de peso
El estudio identifica que la cultura peruana juega un rol ambivalente y, a veces, perjudicial. Para Guarnieri, la comida en el Perú no es solo nutrición, sino una moneda de afecto y un símbolo de progreso social. En muchos entornos, servir porciones excesivas o repetir el plato es sinónimo de hospitalidad y bienestar. ¿Cómo puede el Estado implementar políticas de prevención efectivas si la base del problema está camuflada bajo la etiqueta de ‘éxito’ o ‘cariño’? La investigación subraya que el mayor acceso al consumo se asocia erróneamente con una mejora en la calidad de vida, ignorando las consecuencias metabólicas.
Siete de cada diez ciudadanos temen al consultorio
La barrera para frenar esta epidemia no es solo mental, sino institucional. La investigación revela que cerca del 70% de los participantes con exceso de peso manifestó temor o preocupación de acudir a una consulta médica. Según la internista Mayra Guerrero, el estigma y las malas experiencias previas alejan al paciente, quien prefiere el silencio antes que ser juzgado por su peso. Si los propios profesionales de la salud encuentran dificultades para abordar la obesidad sin generar rechazo, el sistema sanitario está empujando a los ciudadanos hacia la postergación de sus diagnósticos.
Identidades que bloquean el diagnóstico clínico
El informe detalla ocho perfiles de convivencia con el peso, desde los ‘Culpados silenciosos’ hasta los ‘Curvys’ y ‘Body positive’. Estos últimos presentan un desafío crítico para la salud pública: cuando el peso se vincula estrechamente con la identidad y la reivindicación corporal, el riesgo médico suele quedar en segundo plano. Aunque el 62,7% de los encuestados afirma aceptar su cuerpo sin negar los riesgos de salud, la realidad es que el miedo a la información difícil y la autonomía mal informada (el perfil ‘El médico soy yo’) siguen ganando terreno a la intervención médica oportuna.
Lo que falta aclarar
- ¿Qué acciones concretas está tomando el Ministerio de Salud para cerrar la brecha de autopercepción en una población que asocia culturalmente el sobrepeso con el bienestar?
- Ante el dato de que 7 de cada 10 pacientes temen la consulta, ¿qué protocolos de sensibilización se están implementando para que el personal médico deje de ser una barrera de acceso?
- ¿Cómo planean las autoridades contrarrestar la tendencia de los pacientes a ‘autogestionar’ su condición basándose en investigaciones propias, ignorando el tratamiento multidisciplinario necesario?
