Junín bajo asedio sísmico: nuevo temblor en Huancayo desnuda la vulnerabilidad regional

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Un sismo de 3.6 vuelve a sacudir una zona golpeada por derrumbes y heridos, mientras la retórica oficial sobre prevención choca con la realidad de los escombros.

La tierra no da tregua en Junín y la respuesta institucional parece estancada en el diagnóstico. Apenas 24 horas después de un evento que dejó una decena de heridos, un nuevo sismo de magnitud 3.6 sacudió la provincia de Huancayo a las 7:10 a.m. de este viernes, confirmando que la vulnerabilidad en la zona no es una hipótesis, sino una emergencia mal gestionada que se ensaña con estructuras ya debilitadas por la desidia y la falta de refuerzo real.

Huasicancha: el epicentro de la recurrencia

Según el reporte oficial del Instituto Geofísico del Perú (IGP), el movimiento telúrico tuvo su epicentro a 12 kilómetros al norte de Huasicancha, con una profundidad de apenas 9 kilómetros. Esta escasa profundidad explica por qué, a pesar de su magnitud moderada, el remezón alcanzó una intensidad de grado III en la escala de Mercalli, provocando alarma en una población que aún no terminaba de evaluar los daños del día anterior.

El rastro de un desastre anunciado

La situación en la región es crítica tras el sismo de magnitud 5.0 registrado el jueves, el cual dejó un saldo de al menos 12 personas heridas. Según los reportes de Indeci, este evento previo provocó que viviendas que ya habían sido declaradas inhabitables tras el sismo del pasado 18 de julio terminaran por colapsar. Resulta contradictorio que estructuras identificadas como riesgosas sigan representando un peligro activo para los ciudadanos meses después de la primera alerta.

Retórica oficial frente a los escombros

El jefe del IGP, Hernando Tavera, ha insistido en que la amenaza es «real y permanente» y que la solución radica en construir respetando normas técnicas. Sin embargo, el funcionario reconoce que, aunque no se pueden predecir estos eventos, el país sigue fallando en la anticipación de sus consecuencias. Mientras el discurso se centra en la «cultura de prevención», la realidad en Junín muestra que los tiempos del Estado para intervenir zonas de alto riesgo no coinciden con la urgencia de la actividad sísmica en el centro del país.

Lo que falta aclarar

  • ¿Por qué las viviendas declaradas inhabitables desde el 18 de julio no fueron intervenidas o demolidas preventivamente antes de que el sismo del jueves las derribara sobre la población?
  • ¿Cuál es el plan de contingencia específico para las familias que han quedado desprotegidas tras la pérdida de sus hogares en Huancayo y zonas aledañas?
  • ¿Qué acciones concretas, más allá de las recomendaciones verbales, está ejecutando el IGP y el Indeci para asegurar que las normas técnicas de construcción se cumplan en las zonas más pobres de la región?

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