Balotaje 2026: Fujimori y Sánchez se disputan un país fragmentado y harto de la política

A nueve días de las elecciones, la encuesta de CPI revela una ventaja mínima de Fuerza Popular en un escenario donde el voto blanco y la indecisión superan el 35%.
A escasos nueve días de la segunda vuelta presidencial, el panorama electoral peruano no refleja un respaldo sólido, sino una profunda fractura social. Según el último estudio de la encuestadora CPI, Keiko Fujimori (Fuerza Popular) encabeza la intención de voto con un 32,5 %, seguida de cerca por Roberto Sánchez (Juntos por el Perú), quien alcanza el 29,1 %. Sin embargo, la cifra más alarmante para la legitimidad del próximo gobierno no está en los candidatos, sino en el 22,6 % que planea votar en blanco o viciado y el 13,4 % que aún no define su postura. En términos reales, más de un tercio del electorado se resiste a validar cualquiera de las dos opciones vigentes.
El país de las dos realidades
Los datos de CPI confirman que el Perú sigue dividido por murallas geográficas y políticas que ninguno de los aspirantes ha logrado derribar. Mientras Keiko Fujimori concentra su poder en Lima y Callao con un 45,6 %, su presencia en la sierra centro y sur es casi inexistente, llegando apenas al 12,9 %. Por el contrario, Roberto Sánchez capitaliza el descontento en el sur y centro del país con un 53,3 %, pero fracasa estrepitosamente en la capital, donde solo obtiene el 19,7 %. ¿Es posible gobernar un país donde la mitad del territorio rechaza frontalmente al mandatario de turno? Las cifras sugieren que la polarización no ha cedido un solo centímetro.
¿Ausencia de antivoto o agotamiento ciudadano?
Una de las declaraciones más polémicas del gerente general de CPI, Omar Castro, señala que el tradicional «antivoto» contra el fujimorismo no se ha activado en este proceso como en 2011, 2016 o 2021. Según el analista, existe una decepción generalizada hacia la izquierda tras la gestión de Pedro Castillo, lo que habría neutralizado la resistencia a Fuerza Popular. No obstante, cabe preguntarse si esta supuesta «paz social» en redes y calles es una aceptación de la candidatura de Fujimori o simplemente un síntoma de la apatía de una ciudadanía que ya no cree en el sistema democrático.
Lo que falta aclarar
- ¿Cómo pretende Roberto Sánchez revertir el estigma del gobierno de Castillo si su mayor debilidad sigue siendo Lima, el centro neurálgico de las decisiones políticas?
- ¿Qué estrategia real implementará Keiko Fujimori para acercarse a una sierra sur que le otorga apenas un 12,9 % de respaldo, evidenciando un rechazo estructural?
- ¿Cuál es el plan de ambos candidatos para convencer al 36 % de peruanos que hoy prefiere anular su voto o se mantiene en la incertidumbre ante la falta de propuestas creíbles?
