SJL: Desidia de Sedapal golpea al Fe y Alegría y deja a 2,000 estudiantes sin clases

La rotura de una tubería en el distrito más poblado del país provocó el colapso de muros y la pérdida de 100 computadoras. ¿Bastará una multa para reparar el daño educativo?
La rotura de una tubería de agua potable en el cruce de las avenidas Machu Picchu y Liberación ha expuesto, una vez más, la vulnerabilidad de la infraestructura básica en San Juan de Lurigancho. Lo que Sedapal califica técnicamente como una "incidencia" se tradujo en la inundación catastrófica de la I.E. Fe y Alegría, donde el colapso de un muro y la destrucción masiva de equipos tecnológicos han forzado la suspensión de labores presenciales. Este siniestro no es un hecho aislado, sino un golpe directo a una comunidad de aproximadamente dos mil estudiantes que hoy ven sus aulas convertidas en zonas de desastre.
Un patrimonio educativo bajo el agua
Según informó la directora del plantel, Flor Salas, el impacto del aniego no se limitó a aulas inundadas. La presión del agua derribó una pared en el área de educación inicial y provocó rajaduras estructurales en distintos puntos del colegio, poniendo en duda la seguridad del recinto. El inventario de pérdidas es crítico: cerca de 100 computadoras y maquinaria especializada de cocina terminaron inutilizadas. ¿Cómo se recupera el material educativo de tres turnos —mañana, tarde y noche— que dependen de estos equipos para su formación técnica?
¿Resarcimiento real o paliativo burocrático?
Ante la magnitud del daño, Sedapal emitió un comunicado asegurando la activación de su póliza de seguro y el despliegue de cuadrillas de limpieza. No obstante, la respuesta institucional parece insuficiente frente a la realidad del terreno. El alcalde de San Juan de Lurigancho, Jesús Maldonado, ya anunció que se aplicará una sanción cercana al medio millón de soles a la empresa estatal. Mientras las autoridades discuten multas, la dirección del colegio se ha visto obligada a pedir auxilio a instituciones cercanas para intentar reubicar temporalmente a los escolares afectados.
Virtualidad forzada y brechas abiertas
La administración de la I.E. Fe y Alegría confirmó que las clases presenciales estarán suspendidas hasta el martes 26 de mayo, con una transición a la modalidad virtual a partir del miércoles. Esta medida, aunque necesaria, devuelve a los alumnos a un escenario de emergencia que el sistema educativo peruano ya debería haber superado. Resulta contradictorio que, tras la experiencia de la pandemia, la falta de mantenimiento en las redes de agua sea el factor que hoy obligue a cerrar las puertas de un colegio emblemático en el distrito.
Lo que falta aclarar
- ¿Cuál es el cronograma exacto para la reposición de las 100 computadoras y quién garantizará que la infraestructura dañada sea reforzada antes del retorno de los menores?
- ¿Por qué fallaron los protocolos de respuesta rápida de Sedapal en una zona donde la densidad escolar exigía una intervención inmediata para evitar el colapso de muros?
- ¿Qué acciones preventivas tomará el Ministerio de Educación para supervisar que el resarcimiento de la póliza de seguro sea integral y no se dilate en trámites administrativos infinitos?
