ONPE entrega base de datos al JNE: Entre sellos y lacrados en plena era digital

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El organismo electoral remitió las actas de las Elecciones 2026 y los informes de auditoría externa, intentando cerrar un ciclo administrativo que exige máxima vigilancia.

En un acto que busca formalizar la transparencia, pero que despierta interrogantes sobre la modernización de nuestros procesos, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) oficializó la entrega al Jurado Nacional de Elecciones (JNE) de la base de datos de las actas electorales de los comicios generales del 12 de abril. A través de los oficios N.° 001480-2026-SG/ONPE y N.° 001481-2026-SG/ONPE, el organismo dirigido por Piero Corvetto remitió la información correspondiente a todos los niveles de elección, desde la presidencial hasta el Parlamento Andino, bajo un método que parece sacado de otra época: un sobre físicamente lacrado para asegurar, según alegan, la integridad de los datos.

Auditoría externa bajo la lupa

La documentación entregada a Yessica Clavijo Chipoco y Gina Salazar Lozano, altas funcionarias del JNE, no solo incluye el conteo de votos. La ONPE adjuntó los informes de auditoría realizados por la empresa M&T Internacional sobre componentes críticos: la Solución Tecnológica de Apoyo al Escrutinio (STAE), el Sistema de Cómputo Electoral y el Sistema Web de Presentación de Resultados. Si bien la entidad resalta la participación de un privado para validar sus sistemas, queda en el aire si estos reportes de auditoría serán de acceso público irrestricto o si permanecerán bajo el celo burocrático de las instituciones electorales.

El discurso de la transparencia digital

Según el comunicado oficial de la ONPE, la institución asegura haber facilitado el seguimiento individual de cada acta y habilitado un módulo de descarga masiva para observadores y organizaciones políticas. No obstante, el contraste es evidente: mientras el organismo presume de una plataforma web con visibilidad inmediata, la transferencia oficial de la verdad electoral entre las dos cabezas del sistema —ONPE y JNE— sigue dependiendo de la entrega física de documentos y bases de datos en sobres sellados, un procedimiento que, en teoría, debería estar blindado por la tecnología blockchain o repositorios digitales compartidos en tiempo real.

Lo que falta aclarar

  • ¿Por qué, en un proceso que se jacta de ser tecnológico, la entrega oficial de la base de datos maestra al JNE sigue requiriendo un traslado físico y un sobre lacrado en lugar de protocolos digitales auditables en tiempo real?
  • ¿Cuál es el contenido específico de las observaciones halladas por M&T Internacional en el sistema de cómputo y por qué no se publicaron los informes de auditoría de forma íntegra antes de esta entrega formal?
  • ¿Qué garantías reales tienen las organizaciones políticas de que la base de datos entregada físicamente coincide exactamente con lo que se visualizó en el módulo de descarga masiva durante la noche electoral?

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