Cusco: Prisión preventiva para implicados en el atroz crimen de Rudhy Benavides

El Poder Judicial dicta nueve meses de reclusión para dos sujetos con antecedentes que habrían acabado con una vida por apenas 110 soles.
El sistema judicial ha reaccionado, aunque la sombra de la inseguridad y la reincidencia sigue latente. El magistrado José Luis Cáceres Pizarro dictó nueve meses de prisión preventiva contra Gabriel Alexis Luis Condori Olmedo y Óscar Franco Tinco, ambos de 21 años, investigados por el presunto homicidio de Rudhy Benavides Charalla (46). La decisión se sustenta en la carencia absoluta de arraigo laboral y domiciliario de los imputados, sumado a un inminente peligro de fuga tras el hallazgo de los restos de la víctima el pasado 27 de abril en una vivienda de la Asociación Los Manantiales del Inca, en el Cusco.
Un móvil ínfimo y antecedentes que debieron ser una alerta
Según la tesis fiscal, el ensañamiento contra Benavides tuvo un origen tan banal como perverso: el robo de su teléfono celular para saldar una deuda. El dispositivo habría sido vendido por la irrisoria suma de 110 soles en el centro comercial El Molino. Resulta imperativo cuestionar cómo dos individuos que, según la PNP, ya contaban con antecedentes por delitos graves como violación sexual y hurto, se encontraban en libertad y operando bajo un perfil de alta peligrosidad. La formación previa de ambos como carniceros, mencionada en las investigaciones, añade un matiz perturbador a la pericia con la que habrían actuado.
Crueldad extrema bajo la lupa del Ministerio Público
La investigación liderada por la fiscal Tamara Catacora Jara expone detalles que desafían la lógica criminal convencional. Según la Fiscalía, los investigados no solo habrían planeado el robo, sino que tras el homicidio habrían intentado desaparecer el cuerpo utilizando métodos atroces, incluyendo la cocción de restos humanos en ollas y el presunto uso de estos para alimentar animales. Las declaraciones policiales sugieren incluso un posible escenario de canibalismo, una línea de investigación que debe ser corroborada con pruebas forenses irrefutables para determinar el grado real de deshumanización en este caso.
El peso de las pruebas y el traslado a Qqenccoro
Para el Poder Judicial, los elementos de convicción presentados por el Ministerio Público alcanzan un «alto nivel de sospecha grave». Durante la audiencia, se detalló que el ataque habría sido ejecutado con armas blancas, un tenedor y un martillo, tras una supuesta reunión donde se consumió alcohol. Mientras los investigados son trasladados al Centro Penitenciario Qqenccoro, la sociedad cusqueña observa con escepticismo un proceso que, si bien avanza en lo preventivo, deja al descubierto las grietas de un sistema que permitió a sujetos con este perfil delictivo circular sin restricciones.
Lo que falta aclarar
- ¿Por qué el sistema de justicia no ejerció un control efectivo sobre estos sujetos considerando que ya registraban antecedentes por violación y hurto?
- ¿Cuál es la responsabilidad administrativa o penal del receptor del celular robado, cuya transacción fue el detonante de este crimen?
- ¿Existieron fallas en los protocolos de búsqueda iniciales, considerando que la víctima estuvo desaparecida desde el 18 de abril y el hallazgo recién se produjo nueve días después?

