Groenlandia bajo asedio de Trump: ¿Unilateralismo en nombre de la seguridad?

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El expresidente estadounidense Donald Trump redobla su presión para que Washington controle Groenlandia, ignorando el rechazo de Dinamarca y las autoridades de la isla. La «seguridad nacional» y un escudo antimisiles son sus argumentos, pero la tensión geopolítica crece.

El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a encender las alarmas geopolíticas con su insistencia en que el control de Groenlandia por parte de Washington es «vital» para su seguridad nacional y la eficacia de la OTAN. Esta declaración, que llega a pesar del rotundo rechazo de Dinamarca y las autoridades groenlandesas, subraya una política exterior basada en la imposición y la descalificación de la soberanía ajena.

La «Cúpula Dorada» como pretexto

Trump justifica su pretensión con la construcción de la “Cúpula Dorada”, un escudo antimisiles similar al israelí «Cúpula de Hierro». Según la Casa Blanca, este proyecto fue desvelado en mayo de 2025. Para el exmandatario, la posesión de Groenlandia es indispensable para este sistema y para fortalecer una OTAN que, según sus propias palabras, «sin el enorme poder de Estados Unidos, mucho del cual levanté durante mi primer mandato, la OTAN no sería una fuerza efectiva o disuasoria».

Desprecio a la soberanía y amenazas directas

La postura de Trump no solo ignora el derecho internacional, sino que descalifica abiertamente a los líderes de Groenlandia. Tras las declaraciones del primer ministro Jens-Frederik Nielsen, quien reiteró la voluntad de la isla de permanecer bajo soberanía danesa, Trump respondió con una amenaza velada: «No sé quién es ni sé nada sobre él, pero eso va a ser un gran problema para él». Esta actitud, que minimiza la voz de un líder electo, ha sido calificada por Nielsen como una «crisis geopolítica» y un acto de «amenazas inaceptables», exigiendo respeto al Derecho Internacional y el derecho a la autodeterminación.

Una OTAN «más formidable» o bajo dictado de Washington

Trump advierte que, de no anexar Groenlandia, «Rusia o China lo harán, algo que no va a pasar», una afirmación que busca justificar su postura bajo el manto de la seguridad global. Sin embargo, su insistencia en que «la OTAN debería liderar el camino» para esta anexión, a pesar de que Dinamarca ya es miembro de la Alianza, plantea serias dudas sobre su visión de la cooperación internacional. ¿Acaso la «fortaleza» de la OTAN se mide por la capacidad de Washington para imponer sus intereses territoriales sobre sus propios aliados, incluso a costa de su soberanía?

Lo que falta aclarar

  • ¿Cómo pretende Estados Unidos conciliar sus «vitales» intereses de seguridad con el respeto a la autodeterminación de los pueblos y el derecho internacional, tal como exige Groenlandia?
  • ¿La insistencia de Trump en la anexión de Groenlandia, a pesar de ser parte soberana de Dinamarca y miembro de la OTAN, no debilita la cohesión de la Alianza en lugar de fortalecerla?
  • ¿Qué implicaciones tiene para las relaciones diplomáticas futuras que un expresidente de Estados Unidos descalifique públicamente a un primer ministro aliado con una amenaza tan directa?
  • ¿La supuesta urgencia de la «Cúpula Dorada» justifica pasar por alto los principios de soberanía y diálogo respetuoso que deberían regir las interacciones entre naciones?

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