Huánuco: ¿Quién rinde cuentas en Carpish? La gestión de una ONG en la conservación regional
Mientras el proyecto Conserva Aves celebra avances en aviturismo y educación, persisten interrogantes sobre la gobernanza y el impacto real de la gestión de una ONG en el Área de Conservación Regional Bosque Montano de Carpish.
El proyecto Conserva Aves celebra sus avances en el Área de Conservación Regional (ACR) Bosque Montano de Carpish, Huánuco, destacando la promoción del aviturismo y la educación ambiental. Sin embargo, la articulación de acciones entre el ACR y la ONG Islas de Paz Perú, que preside el comité de gestión del área protegida, plantea serias interrogantes sobre la gobernanza y la rendición de cuentas en la conservación de un patrimonio público.
¿Quién gestiona la conservación en Carpish?
Según Luis Augusto Garrido, jefe del ACR Carpish, la ONG Islas de Paz Perú no solo integra el comité de gestión del área, sino que lo preside. Esta configuración, donde una entidad privada lidera la dirección de un espacio de conservación regional, merece una explicación clara. ¿Cómo se garantiza la transparencia y la fiscalización en la toma de decisiones que afectan un bien público? La supuesta ‘coordinación de labores’ no sustituye una estructura de gestión robusta y plenamente pública.
Aviturismo
El aviturismo, con la presencia de observadores de Francia, Bélgica y Alemania, se presenta como un motor para ‘dinamizar la economía local’. Se menciona la concentración de 17 de las 25 aves endémicas del ACR en el sector Unchog, incluyendo la ‘perla del aviturismo’, la Tangara de Montaña Dorso Dorado. Pero, ¿cuántos empleos se han generado? ¿Qué ingresos concretos perciben las comunidades locales, más allá de la anécdota del turista que ‘se queda días hasta verla’? La retórica del dinamismo económico necesita cifras y datos verificables, no solo la promesa del potencial.
Educación ambiental
El plan de educación ambiental, implementado en 15 instituciones educativas y concluido ‘de manera satisfactoria’ en diciembre, se destaca por incorporar contenidos de biodiversidad local. Se reporta que docentes y directores ‘mostraron logros e innovaciones en aula’. Sin embargo, ¿cuál es el impacto real y a largo plazo de esta iniciativa en la conciencia ambiental de la comunidad? ¿Cómo se mide el éxito más allá de la satisfacción de los involucrados? La verdadera educación ambiental trasciende el aula y se traduce en acciones concretas de conservación.


