Educación en abandono: UGEL Puerto Inca revela precariedad extrema en comunidades nativas
El director de la UGEL Puerto Inca, Pompeyo Ariza Flores, dio a conocer un diagnóstico que debería sacudir a todas las autoridades del sector Educación: la mayoría de instituciones educativas en comunidades nativas de la provincia funcionan en condiciones indignas, con infraestructura precaria, falta de docentes capacitados, brechas lingüísticas no atendidas y riesgos extremos en el traslado de estudiantes.
El panorama no es nuevo, pero sí cada vez más grave: el Estado ha normalizado el abandono educativo en territorios indígenas.
De 46 colegios bilingües, menos de 10 están en condiciones aceptables
Ariza Flores precisó que solo una fracción mínima de los 46 colegios bilingües posee infraestructura “regular”.
La gran mayoría sigue siendo de madera, construidos con materiales de la zona, envejecidos, vulnerables a lluvias, plagas y deterioro estructural.
Son locales que no cumplen ni con estándares básicos de seguridad o salubridad, mucho menos con lo que exige la Educación Bilingüe Intercultural (EBI).
Este deterioro no es casualidad: son años de desinversión y postergación sistemática, pese a que Puerto Inca es una de las provincias con mayor población indígena del departamento.
Material educativo inútil para los kakataibo: el Minedu desconoce la realidad local
El director de la UGEL reveló un problema que deja en evidencia la desconexión del Ministerio de Educación con las comunidades que pretende atender:
el material educativo para la etnia kakataibo está elaborado con términos de otra región (Padre Abad – Ucayali), que no coinciden con el uso lingüístico de los kakataibo de Codo del Pozuzo.
Esto significa, en la práctica, que los estudiantes reciben materiales que no comprenden y que no reflejan su cosmovisión, vulnerando su derecho a una educación pertinente culturalmente.
La UGEL ha elaborado una propuesta propia de materiales adaptados, basados en entrevistas a líderes y sabios kakataibo, pero no cuenta con recursos para implementarla.
Es decir:
la solución existe, pero el financiamiento no.
Ashánincas y ashenincas: otra brecha que nadie atiende
El caso se repite en la etnia asháninca, que convive con variantes como el asheninca.
La falta de materiales contextualizados y docentes formados en estas variantes evidencia un problema estructural:
el país presume interculturalidad, pero no la financia ni la prioriza.
PEL en marcha: diagnóstico que ya se conoce, soluciones que siguen esperando
La UGEL viene elaborando su Proyecto Educativo Local (PEL), que sistematizará todos estos problemas y planteará soluciones.
Sin embargo, Puerto Inca acumula décadas de diagnósticos similares:
el verdadero desafío no es identificar las brechas, sino lograr que el Gobierno Regional y el Minedu las atiendan con presupuesto real.
Travesías peligrosas: estudiantes arriesgan la vida en botes artesanales para llegar a clases
Uno de los hallazgos más preocupantes fue verificado por Ariza y por Marta Castillo, especialista del Minedu:
en Honoria y Tournavista, estudiantes de secundaria navegan diariamente en botes artesanales precarios, sin chalecos salvavidas ni medidas de seguridad, para llegar a sus colegios.
El compromiso de los jóvenes por estudiar es admirable; la negligencia del Estado, imperdonable.
Ya existe un proyecto de Rutas Fluviales, asumido por la Gerencia de Desarrollo Social del Gobierno Regional, pero todavía sin ejecución.
Se estima que beneficiaría a 180 estudiantes, pero no hay claridad sobre plazos, presupuesto ni sostenibilidad.
En una región donde la temporada de lluvias incrementa el riesgo de accidentes fluviales, la demora podría tener consecuencias trágicas.
Un sistema que falla donde más debería proteger
Lo expuesto por la UGEL Puerto Inca demuestra que el Estado peruano solo llega a las comunidades nativas de manera fragmentada, tardía y superficial.
Mientras tanto, cientos de niñas, niños y adolescentes estudian en colegios inseguros, con materiales que no entienden y exponiendo su integridad física para recibir una educación que debería ser un derecho, no un acto de supervivencia.
