JNE cierra registro con 34 fórmulas: ¿Garantía de pluralidad o preludio de inestabilidad?
El Jurado Nacional de Elecciones confirma una cifra récord de binomios presidenciales para el 2026, abriendo un complejo escenario de fiscalización y cuestionamientos sobre la verdadera representatividad.
El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) ha confirmado el cierre del plazo de inscripción para las Elecciones Generales 2026 con una cifra sin precedentes: 34 fórmulas presidenciales y 1,383 listas parlamentarias. Este volumen, presentado hasta las 23:59:59 horas del martes 23 de diciembre, lejos de ser un mero indicador de participación, plantea serias interrogantes sobre la calidad de la oferta política y la capacidad del sistema electoral para gestionar un proceso tan masivo.
Una avalancha de candidaturas bajo la lupa
La plataforma digital DECLARA+ del JNE recibió un aluvión de postulaciones, incluyendo nombres recurrentes como Keiko Fujimori, César Acuña, Rafael López Aliaga y Roberto Chiabra, junto a figuras como Yonhy Lescano, Vladimir Cerrón y Fiorella Molinelli. Esta aglomeración, que algunos califican de «festival democrático», exige una fiscalización exhaustiva que el organismo electoral deberá demostrar con rigurosidad, más allá de la mera recepción digital de documentos.
Primeros tropiezos y la fragilidad del proceso
Apenas cerrado el plazo, la fragilidad del proceso ya asoma. La fórmula presidencial de Avanza País, liderada por José Williams, fue declarada inadmisible por una «omisión de renuncias formales». Este incidente, aunque subsanable, expone la ligereza con la que algunas agrupaciones abordan requisitos básicos, y pone en duda la preparación de otras tantas que aún no han sido evaluadas. ¿Cuántos casos similares emergerán en las próximas semanas?
La fase de tachas: ¿filtro o campo de batalla?
Con la etapa de registro concluida, el JNE se adentra en la fase crítica de revisión técnica y legal por parte de los Jurados Electorales Especiales (JEE), seguida de la fiscalización y el periodo de tachas. Este tramo definirá la viabilidad de las candidaturas. La ciudadanía y los partidos tendrán la potestad de impugnar, lo que convierte esta fase en un campo de batalla legal y político. La promesa de un proceso «transparente y ordenado» del JNE se medirá en su capacidad para resolver las controversias que, dada la cantidad de postulantes, se anticipan numerosas.
Lo que falta aclarar
- ¿Cómo garantizará el JNE la fiscalización efectiva de 34 fórmulas presidenciales y 1,383 listas parlamentarias con recursos limitados, evitando que vacíos legales o errores administrativos se conviertan en puerta giratoria para candidaturas cuestionables?
- Considerando el «escenario electoral altamente fragmentado» que se dibuja, ¿qué medidas concretas tiene previstas el JNE para asegurar la integridad de la contienda y evitar la judicialización excesiva, que históricamente ha empañado procesos anteriores?
