Sunir: ¿Reforma o cortina de humo? El Ejecutivo sin detalles ante el reemplazo del INPE

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El presidente José Jerí ratificó el inicio de funciones de la Sunir en enero de 2026, sustituyendo al INPE. Sin embargo, la persistente ausencia de detalles concretos sobre las nuevas medidas penitenciarias levanta serios cuestionamientos sobre la profundidad de esta prometida reforma.

El presidente de la República, José Jerí, ha confirmado que la Superintendencia Nacional de Internamiento y Resocialización (Sunir) iniciará sus operaciones en los primeros días de enero de 2026, asumiendo las funciones del actual Instituto Nacional Penitenciario (INPE). Desde Palacio de Gobierno, el mandatario anunció que entre el 1 y 3 de enero se darán a conocer las «nuevas medidas penitenciarias» que, según el Ejecutivo, buscan una respuesta más efectiva al crimen organizado. No obstante, este anuncio llega sin la claridad esperada sobre los mecanismos concretos que sustentarán esta reestructuración, generando un escepticismo palpable sobre su verdadero impacto.

Promesas de cambio, ausencia de concreción

La decisión de desactivar el INPE y crear Sunir fue adelantada por el Gobierno a inicios de diciembre, presentándose como una estrategia clave para combatir la criminalidad que opera desde las cárceles. A pesar de esta ambiciosa promesa, el Ejecutivo no ha provisto hasta el momento información específica sobre cómo Sunir introducirá mejoras en el control, la gestión y la resocialización. La falta de detalle en un tema de tan alta sensibilidad para la seguridad nacional, deja la impresión de un cambio de nombre más que de una transformación estructural.

La firmeza presidencial frente a la opacidad

José Jerí ha reiterado la inquebrantable voluntad de su gobierno para enfrentar la inseguridad y las redes delictivas, afirmando que no se amilanarán ante las amenazas. Sin embargo, esta postura de «línea dura» contrasta con la reserva de los detalles de la reforma. ¿Cómo se puede exigir confianza en una estrategia cuyo contenido fundamental se mantiene oculto hasta el último momento? Diversos sectores han expresado su preocupación sobre si esta modificación institucional realmente logrará desarticular el poder criminal dentro de los penales, o si solo será una medida superficial.

La crisis carcelaria exige más que un cronograma

El sistema penitenciario peruano atraviesa una profunda crisis, marcada por el hacinamiento y la alarmante influencia de bandas criminales desde el interior de las prisiones. Especialistas y actores políticos han advertido que el éxito de cualquier reforma no reside únicamente en la creación de una nueva entidad, sino en la asignación de recursos adecuados, la capacitación de personal y un marco normativo robusto. La expectativa sobre Sunir es alta, pero el Ejecutivo ha optado por mantener los pormenores en absoluta reserva, postergando la transparencia hasta la fecha de implementación, lo que alimenta las dudas sobre la seriedad del plan.

Lo que falta aclarar

  • ¿Cuáles son los mecanismos específicos de control, gestión y resocialización que Sunir implementará y que, según el Gobierno, el INPE no pudo llevar a cabo de manera efectiva?
  • Ante la crítica situación de hacinamiento y control criminal en los penales, ¿por qué se mantiene en reserva los detalles de una reforma tan crucial hasta enero de 2026, sin acciones previas claras?
  • ¿Cómo garantizará el Ejecutivo que Sunir cuente con los recursos financieros, el personal calificado y el marco normativo necesario para su funcionamiento, más allá de la simple sustitución institucional?
  • Si la lucha contra el crimen organizado es la prioridad, ¿qué medidas concretas se adoptarán para evitar que la delincuencia siga operando desde las cárceles durante el año que resta hasta la implementación de Sunir?

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