Putumayo: Menores peruanos reclutados por grupos armados colombianos ante abandono estatal
Los Comandos de la Frontera captan a menores peruanos en el Putumayo con dinero y la promesa de un futuro en un territorio con escazas oportunidades. El Estado no registra el problema porque nadie se atreve a denunciarlo. Y el conflicto, al otro lado del río, se está intensificando.

Fuente de imagen: La República
Los Comandos de la Frontera captan niños peruanos con dinero y promesas de futuro en una frontera olvidada por el Estado.
En la cuenca del Putumayo, la frontera invisible entre Perú y Colombia se ha convertido en el escenario del reclutamiento forzado infantil. Los Comandos de la Frontera (CdF), un grupo armado con herencia de las antiguas FARC, están captando a menores peruanos mediante incentivos económicos y la promesa de un empleo en un territorio donde las oportunidades son inexistentes. Pese esta crisis, el Estado peruano mantiene una ceguera estadística ante la falta de denuncias formales y la ausencia de una política de frontera que proteja a la infancia vulnerable.
La vulnerabilidad como motor del reclutamiento
En comunidades como San Antonio del Estrecho, la realidad es desoladora: la tasa de deserción escolar en primaria alcanza el 7.3%, más de cuatro veces el promedio nacional, mientras que el analfabetismo supera el 7.2%. En este contexto de carencia extrema, donde la mitad de la población no cubre sus necesidades más básicas, la oferta de los grupos armados resulta difícil de rechazar. Los CdF ofrecen aproximadamente 600 dólares mensuales, uniformes y días de descanso a jóvenes que ven en las armas la única vía de escape frente al hambre que, según los pobladores, obliga a muchos a comer solo una vez al día.
El silencio del Estado y el miedo a denunciar
La falta de presencia estatal efectiva ha dejado un vacío de poder que hoy llenan las organizaciones criminales. El alcalde de Putumayo, César Campos, denuncia que los puestos policiales se encuentran en ruinas y que la población carece de garantías para denunciar por temor a represalias. Esta ausencia de registros oficiales genera un círculo vicioso: al no haber estadísticas, el problema no entra en la agenda de prioridad del Gobierno, perpetuando el abandono de la zona. Mientras tanto, la Defensoría del Pueblo, el Ministerio de la Mujer y la PCM no han brindado respuestas concretas sobre la situación crítica de estos menores en la frontera.
Lo que falta aclarar
- ¿Por qué el Estado peruano no cuenta con mecanismos de protección que permitan denunciar el reclutamiento infantil en el Putumayo?
- ¿Qué acciones concretas de seguridad y desarrollo social existen para fortalecer los puestos policiales fronterizos que hoy operan en el abandono?
- ¿Existe un plan de reinserción y protección para los menores peruanos que ya han sido reclutados por grupos armados en Colombia?


