Seguridad de papel en el Jorge Chávez: La infiltración de presunta mafia en Talma

Según las investigaciones, los empleados de una empresa con acceso a zonas restringidas escondían la droga en sus casacas y luego las colocaban en las maletas, asegurándose de que llegara a los aviones sin ser detectada por seguridad.

Mafia en el Jorge Chávez: trabajadores del aeropuerto colocaban droga en maletas de pasajeros

Fuente de imagen: La República

Investigación revela cómo trabajadores con acceso a zonas restringidas habrían contaminado maletas de pasajeros con cocaína hacia Europa.

El Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, principal puerta de entrada y salida del país, vuelve a quedar bajo la sombra de la sospecha. Una investigación periodística de Cuarto Poder ha puesto al descubierto una presunta red criminal integrada por trabajadores de la empresa Talma, quienes habrían aprovechado su acceso privilegiado a zonas críticas para introducir clorhidrato de cocaína en equipajes ajenos. El escenario de esta vulneración sistemática es la zona denominada ‘Siberia’, un espacio donde se supone que la vigilancia debería ser infranqueable, pero que terminó convirtiéndose en el punto ciego ideal para el tráfico ilícito de drogas hacia el exterior.

El ‘modus operandi’ en la zona de embarque

Según las indagaciones de la PNP y el Ministerio Público, los estibadores Edinson Portilla Cáceda y Junior Zeña Calderón habrían sido piezas clave en este engranaje. El pasado 8 de septiembre, ambos sujetos presuntamente ocultaron tres ladrillos de cocaína en sus casacas de trabajo para ingresar a áreas restringidas sin despertar alertas. Una vez dentro, habrían interceptado una maleta de la aerolínea KLM con destino a Ámsterdam, Países Bajos —donde el kilo de droga supera los 40.000 euros— para sembrar la sustancia. ¿Cómo es posible que el personal pueda circular con objetos voluminosos escondidos en su indumentaria sin que los escáneres o la vigilancia física detecten la irregularidad?

Fugas y detenciones bajo la lupa

A pesar de que las autoridades han logrado la detención de cinco trabajadores, entre ellos un supervisor y dos estibadores, el sistema de respuesta inmediata volvió a fallar. Portilla Cáceda y Zeña Calderón, señalados como los principales involucrados, lograron abandonar las instalaciones del aeropuerto antes de que se concretara su captura, permaneciendo hoy con paradero desconocido. Resulta inaceptable que, tras detectarse una conducta sospechosa y hallarse la droga en una casaca abandonada en un baño, los protocolos de retención no hayan funcionado con la celeridad necesaria para evitar la huida de los sospechosos.

¿Quién responde por la vulnerabilidad del terminal?

Este caso no solo implica una responsabilidad penal individual, sino que expone las graves deficiencias en la fiscalización de las empresas tercerizadoras que operan en el Jorge Chávez. Si un trabajador puede abrir maletas y manipular su contenido en la zona de rampa sin que las cámaras registren el momento exacto del delito, nos enfrentamos a un sistema de seguridad que solo existe en el papel. La impunidad con la que habría operado esta presunta red sugiere que el control sobre el personal con fotocheck es, en el mejor de los casos, insuficiente, y en el peor, inexistente.

Lo que falta aclarar

  • ¿Por qué los protocolos de seguridad de Talma y del propio aeropuerto no detectaron el ingreso de paquetes sólidos ocultos en las casacas de los trabajadores?
  • ¿Qué falló en la coordinación entre la seguridad privada y la PNP para permitir que los dos principales sospechosos abandonaran el terminal antes de ser capturados?
  • ¿Existe un registro de cuántas maletas fueron vulneradas bajo este método antes de que se detectara el intento fallido del 8 de septiembre?
  • ¿Qué medidas de control de confianza se aplican realmente al personal que tiene acceso directo al equipaje de los pasajeros en zonas restringidas?
Trabajadores habrían escondido drogas en casacas para luego introducirlas en maletas

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