Ucayali: El “falso” asesinato de Américo Tumisha desnuda el abandono estatal en Yurúa
Tras la alerta sobre el asesinato del dirigente ashéninka en Ucayali, una comisión viajó al distrito de Yurúa y constató que el líder se encuentra a salvo junto a su familia.

Fuente de imagen: La República
Aunque se confirmó que el líder ashéninka está a salvo, el incidente revela un territorio dominado por el miedo y la total ausencia de las fuerzas del orden.
La confirmación de que el líder ashéninka Américo Pascual Tumisha se encuentra con vida no debe interpretarse como un alivio absoluto, sino como una bofetada a la desidia del Gobierno central. El hecho de que una alerta de asesinato movilizara de urgencia a la Guardia Indígena hasta el remoto distrito de Yurúa, en Ucayali, solo ratifica que en las fronteras peruanas la muerte es una posibilidad tan cotidiana que el rumor se procesa como noticia confirmada ante la inexistencia de autoridades que garanticen la vida.
Una verificación sin presencia del Estado
Fue la Organización Regional AIDESEP Ucayali (ORAU) y la Guardia Indígena de ACONADIYSH quienes, por sus propios medios y tras un despliegue fluvial, llegaron al lugar para desmentir el presunto ataque reportado inicialmente por un poblador. Mientras las instituciones oficiales del sector Interior brillan por su ausencia en las zonas críticas, son los propios defensores comunales quienes deben arriesgarse para verificar si sus dirigentes han sido eliminados por las mafias que cercan sus territorios.
El avance impune del narcotráfico en la frontera
Según denunció ORAU, las amenazas contra los defensores ambientales en Ucayali han escalado peligrosamente en las últimas semanas. El comunicado de la organización es tajante: el crimen organizado y el narcotráfico están ganando terreno mediante la intimidación sistemática para evitar la protección de las tierras indígenas. En Yurúa, la seguridad no es un derecho garantizado por el Estado peruano, sino una resistencia precaria frente a bandas criminales que operan con total libertad.
Exigencia de acciones, no de promesas
Ante este escenario de vulnerabilidad extrema, las comunidades han exigido la implementación inmediata de un Grupo de Trabajo Multisectorial en el distrito de Yurúa. No se trata de un pedido burocrático, sino de una demanda de auxilio para articular la protección territorial en una zona fronteriza donde la limitada presencia estatal es el mejor aliado de la ilegalidad. ¿Esperará el Ejecutivo a que la próxima alerta de asesinato sea real para reaccionar?
Lo que falta aclarar
- ¿Por qué el Estado permite que la Guardia Indígena sea la única línea de defensa y respuesta rápida en zonas de frontera bajo asedio criminal?
- ¿Qué acciones concretas ha tomado el Ministerio del Interior ante el incremento documentado de amenazas del narcotráfico contra líderes en Ucayali?
- ¿Cuál es el impedimento real para que el Ejecutivo instale el Grupo de Trabajo Multisectorial en Yurúa exigido por las organizaciones indígenas?

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