Las sombras de ‘Gerardo’: El nexo de Keiko Fujimori con un empresario cuestionado
La presidenta Fujimori confirmó que acudió al spa Tomyko con el empresario de 51 años. Estuvo presente en la asunción de mando en el Congreso y la juramentación de ministros el 28 de julio. Según H13, Valenzuela Mayer cuenta con sentencias judiciales en Estados Unidos y Uruguay.

Fuente de imagen: La República
La presidenta admite cercanía con Damián Valenzuela, señalado por tener sentencias en el exterior, mientras su gabinete minimiza la influencia del estratega argentino.
La confirmación de la presidenta Keiko Fujimori sobre su encuentro en un spa con el empresario argentino Damián Valenzuela Mayer no puede reducirse a un asunto de vida privada, sino de transparencia pública y seguridad nacional. Mientras el Ejecutivo intenta normalizar la presencia de un hombre con presuntos antecedentes judiciales en Florida y Uruguay en actos oficiales de máxima relevancia, quedan en el aire las razones por las cuales un «colaborador generoso» —como lo define la mandataria— accede a espacios restringidos del poder sin ostentar un cargo oficial. La admisión de Fujimori sobre su visita al spa Tomyko el pasado 11 de julio junto a Valenzuela, a quien en público llama «Gerardo», abre un flanco crítico sobre quiénes dictan realmente la pauta en Palacio.
Presencia privilegiada en el corazón del poder
Valenzuela no es un visitante circunstancial. Según el semanario Hildebrandt en sus Trece, el CEO de Latin America Invest ha ingresado a Lima en 11 ocasiones recientes, logrando incluso un asiento de honor en el primer piso del hemiciclo durante la asunción de mando el 28 de julio. ¿Cómo un ciudadano extranjero sin funciones públicas termina alternando con delegaciones internacionales y ministros en el Congreso? La versión del ministro Marco Vinelli, quien admite la participación de Valenzuela en la campaña y su presencia en la juramentación, solo refuerza la imagen de un asesor en la sombra con un nivel de influencia que el Gobierno se niega a transparentar.
Contradicciones sobre el historial judicial
La gravedad de las revelaciones periodísticas que señalan resoluciones judiciales condenatorias contra Valenzuela en las cortes de Florida (EE. UU.) y el BCR de Uruguay ha sido respondida con una defensa precaria por parte del gabinete. El ministro de Salud, Luis Dyer, ha salido a blindar al empresario alegando poseer una carta donde el propio Valenzuela niega dichas sentencias. Resulta alarmante que el estándar de verificación de un ministro de Estado se base únicamente en la palabra del cuestionado, ignorando los reportes de investigación que vinculan al entorno de la mandataria con personajes señalados por manejo de dinero ilícito.
¿Uso de recursos o agendas paralelas?
Aunque Fujimori intentó zanjar la polémica en una transmisión de TikTok asegurando que el vehículo usado para ir a la peluquería pertenecía a su partido y no al Estado, la duda persiste sobre la naturaleza de su relación con el llamado «creador de riquezas». Valenzuela, de 51 años, dirige una firma que opera con bancos en paraísos fiscales como Mónaco y Luxemburgo. Que una jefa de Estado mantenga consultas frecuentes con un financista internacional de este perfil, mientras se discuten leyes clave en el Congreso —como la derogación de la Ley Chlimper 2.0—, exige una rendición de cuentas que vaya más allá de las anécdotas de salón de belleza.
Lo que falta aclarar
- ¿Bajo qué criterio de seguridad y protocolo se permitió que un civil con presuntas sentencias en el extranjero se ubicara en el área de honor del Congreso durante la juramentación presidencial?
- ¿Cuál es el registro oficial de las consultorías o aportes que Damián Valenzuela Mayer realizó durante la campaña y qué intereses representa su empresa Latin America Invest ante el actual Gobierno?
- ¿Por qué la presidenta utiliza un alias («Gerardo») para referirse a Valenzuela en actos públicos si su relación es estrictamente de colaboración profesional?

