El imperio de explotación sexual de ‘Los Piratas’ que operaba a vista de todos

La facción del Tren de Aragua imponía horarios, cobros semanales y castigos en una zona del Cercado de Lima, donde jóvenes captadas con falsas ofertas terminaban bajo control criminal

PNP desarticula a banda criminal dedicada al negocio del sexo en el jirón Zepita: explotaban a 80 extranjeras

Fuente de imagen: Infobae

La desarticulación de una facción del Tren de Aragua en el Cercado de Lima revela un sistema de esclavitud moderna que sometía a 80 mujeres ante la aparente inercia de las autoridades.

El jirón Zepita, a escasas cuadras de la transitada avenida Alfonso Ugarte, no era solo un punto de prostitución callejera; era el centro operativo de una maquinaria de explotación transnacional. Un reciente operativo de la División de Inteligencia contra la Trata de Personas de la PNP ha puesto al descubierto a ‘Los Piratas’, una presunta facción del Tren de Aragua que mantenía bajo un régimen de terror a cerca de ochenta mujeres extranjeras. Según la investigación policial y testimonios recogidos por Domingo al Día, estas ciudadanas —provenientes de Venezuela, Colombia y Ecuador— eran obligadas a pagar cupos semanales de hasta 600 soles bajo amenazas de muerte y represalias contra sus familias en sus países de origen.

El control territorial y la jerarquía delictiva

La organización no solo imponía su ley en seis cuadras del Cercado de Lima, sino que había diseñado una estructura jerárquica para garantizar el flujo de dinero. Según las pesquisas, la ciudadana venezolana Juliet Mayerlin Méndez Navarro, alias ‘Brigitte’, fungía como la presunta jefa de plaza y supervisora de las víctimas, a quienes captaba mediante engaños en redes sociales. En el nivel logístico, el peruano Óscar Williams Caicho Villalobos, alias ‘Willy’, habría administrado al menos ocho hospedajes donde se concretaba la explotación, mientras que su pareja, Darcy Bell Jiménez Arteaga, alias ‘Azul’, se encargaba presuntamente de la recaudación de los fondos ilícitos. Esta red, cuyo cabecilla Pablo Ramón Córdoba Figueroa se encontraría en Colombia, operaba con una impunidad que hoy genera serios cuestionamientos sobre la vigilancia en la zona.

Insumos del Estado en manos criminales

Uno de los hallazgos más alarmantes durante los allanamientos fue la presencia de cajas de preservativos con sellos del Ministerio de Salud (Minsa). Este detalle, que ya se encuentra bajo investigación, abre una preocupante arista sobre las posibles filtraciones o redes de corrupción dentro del sistema público que habrían abastecido a esta organización criminal. Mientras la PNP detuvo a diez presuntos integrantes de la banda, el caso deja en evidencia la vulnerabilidad de las fronteras y la facilidad con la que estas mafias captan a mujeres bajo falsas promesas de empleo digno para luego retener sus documentos y privarlas de su libertad en jornadas extenuantes.

Lo que falta aclarar

  • ¿Cómo pudo una organización criminal monopolizar seis cuadras del Cercado de Lima y administrar ocho hospedajes de forma tan evidente sin ser detectada durante meses por el serenazgo o la comisaría del sector?
  • ¿Cuál es el origen exacto de los insumos médicos con sellos del Minsa hallados en poder de los presuntos tratantes y quiénes serían los funcionarios responsables de este desvío?
  • ¿Qué protocolos de protección efectiva se están implementando para las 80 víctimas rescatadas, considerando que sus familias en el extranjero siguen bajo amenaza de la red del Tren de Aragua?
  • ¿Existe una estrategia de inteligencia real para capturar al presunto cabecilla en Colombia o el operativo se limitará a los mandos medios capturados en Lima?

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