Aucayacu: Joven fallece en trágico accidente, evidenciando la crisis de seguridad vial en la Fernando Belaunde Terry
La carretera Fernando Belaunde Terry, arteria vital pero recurrentemente mortal en la selva central, se tiñó de sangre una vez más ayer miércoles con la trágica muerte de Nolberto Solem Berrospi Rodríguez, un joven de 24 años. El fatal accidente, ocurrido en el distrito de Aucayacu, no solo enluta a una familia, sino que reaviva el clamor ciudadano por un control vehicular efectivo ante la alarmante escalada de siniestros en esta concurrida vía.
El reloj marcaba aproximadamente las 16:45 horas cuando la fatalidad golpeó a la altura de la Asociación de Vivienda Los Jardines, a unos 800 metros del puente Sangapilla. Según los primeros reportes de testigos presenciales, una motocicleta lineal, en la que viajaban dos ocupantes, colisionó violentamente contra la parte posterior lateral izquierda de un vehículo de carga pesada, identificado con la placa D9H-918, que se desplazaba en dirección norte. La fuerza del impacto fue tal que Solem Berrospi Rodríguez, quien viajaba como copiloto, quedó atrapado bajo la doble carreta del camión, falleciendo de manera instantánea a causa de las gravísimas lesiones.
Este lamentable suceso no es un hecho aislado. Los pobladores de Aucayacu y de las localidades aledañas a la Fernando Belaunde Terry han expresado repetidamente su profunda preocupación por la creciente ola de accidentes de tránsito en los últimos meses. La vía, crucial para la interconexión de la selva central, se ha convertido en un punto de alto riesgo, donde la informalidad, la imprudencia y, según denuncian, la falta de una fiscalización constante convergen para crear un escenario propicio para la tragedia. La ausencia de señalización adecuada, la escasa presencia policial y la permisividad ante el incumplimiento de las normas de tránsito son señaladas como factores que contribuyen a este panorama sombrío.
Tras el impacto, el conductor de la motocicleta, cuya identidad y paradero aún son desconocidos, optó por huir de la escena, un patrón recurrente que añade una capa de impunidad a la ya precaria situación de seguridad vial en la región. Las autoridades policiales han iniciado las diligencias para su identificación y captura, mientras la zona fue acordonada a la espera del representante del Ministerio Público de Tingo María, quien deberá ordenar el levantamiento del cuerpo y el inicio formal de la investigación. Sin embargo, la celeridad en estos procesos y la efectividad en la aplicación de justicia son constantemente puestas en tela de juicio por una ciudadanía que se siente desprotegida y desatendida.
La muerte de Nolberto Solem Berrospi, un joven de apenas 24 años y natural de la zona, ha calado hondo en la comunidad. Su partida prematura, en circunstancias tan violentas y prevenibles, es un doloroso recordatorio de la vulnerabilidad de quienes transitan por esta carretera. Los vecinos, consternados, no solo lamentan la pérdida de una vida joven, sino que elevan un enérgico pedido a las autoridades de transporte y policiales para que refuercen los operativos de control vehicular, implementen medidas para reducir la velocidad excesiva y garanticen una mayor presencia disuasoria que ponga freno a la cadena de accidentes.
Más allá de las exhortaciones habituales a la prudencia por parte de las autoridades, este nuevo deceso exige una revisión profunda de las políticas de seguridad vial en la carretera Fernando Belaunde Terry. La vida de Nolberto Solem Berrospi Rodríguez no debe ser solo una cifra más en las estadísticas de tránsito; su tragedia debe impulsar acciones concretas y urgentes para que la ‘Ruta de la Muerte’ en Aucayacu se transforme en una vía segura para todos los peruanos.
