Jeff Bezos en Lima: La paradoja del banquete de lujo y las promesas para una Amazonía en crisis
La reciente visita de Jeff Bezos, el magnate fundador de Amazon y una de las figuras más acaudaladas del planeta, a la capital peruana, ha generado más que la usual expectación de la crónica social. Entre degustaciones de alta cocina y la discreción que rodea sus desplazamientos, su presencia en Lima expone una compleja dualidad: el derroche de un turismo de lujo extremo en un país con profundas brechas sociales y, simultáneamente, la agenda «filantrópica» de su fondo ambiental para una Amazonía peruana asediada por problemas estructurales.
Desde el pasado fin de semana, Bezos y su esposa, Lauren Sánchez, han recorrido algunos de los santuarios gastronómicos más renombrados de Barranco y Miraflores, distritos que encapsulan una burbuja de opulencia en contraste con la vasta realidad nacional. El epicentro de su ruta culinaria fue Central, el restaurante de Virgilio Martínez y Pía León, que en 2023 fue reconocido como el mejor del mundo. Allí, la pareja disfrutó de un extenso menú degustación que, según fuentes cercanas, abarcó 35 preparaciones meticulosamente elaboradas, acompañadas de un maridaje de 25 jugos, extractos e infusiones, un despliegue que subraya la exclusividad de la experiencia. La euforia de los chefs por recibir a una personalidad de tal calibre es comprensible, dado el valor mediático y el espaldarazo a la ya consolidada marca de la gastronomía peruana de élite.
La travesía continuó en La Perlita, del chef Ricardo Martins, donde Bezos fue visto degustando platos emblemáticos como la causa limeña, cebiche, y un ají de gallina con cangrejo, maridado con pisco sours, ofreciendo una imagen de inmersión en la culinaria local que, sin embargo, se mantuvo dentro de los círculos más exclusivos. Posteriormente, Mayta, de Jaime Pesaque, otro referente entre los mejores restaurantes del mundo, fue escenario de una nueva experiencia de menú degustación, incluyendo insumos tan representativos como el cuy y la mashua. Mientras los detalles de estas experiencias gastronómicas se filtraban a la prensa, la imagen de la pareja, captada días antes en Los Ángeles con un llamativo abrigo de casi diez mil dólares para la señora Sánchez, reforzaba la percepción de un estilo de vida ajeno a la cotidianidad de la mayoría de los peruanos.
Más allá del glamur de los fogones de élite, la visita de Bezos a Perú adquiere un matiz más complejo al considerar su faceta ambiental. A través del Bezos Earth Fund, el magnate ha comprometido fondos para la protección de la Amazonía peruana, el financiamiento de áreas de conservación, el apoyo a comunidades indígenas y proyectos de restauración en los Andes tropicales. Este fondo, dotado con 10 mil millones de dólares a nivel global y anunciado en 2020 con el propósito de mitigar el calentamiento global, destina «millones» a Perú, según su portal oficial. Previamente, en 2022, Bezos y Sánchez habían visitado Colombia para profundizar en los efectos de la deforestación, como parte de este compromiso.
No obstante, esta «filantropía verde» invita a una reflexión crítica. En un país donde la Amazonía es un teatro de operaciones para la minería ilegal, la tala indiscriminada, el narcotráfico y la vulneración sistemática de los derechos de las comunidades originarias, ¿cuál es el verdadero impacto de estos «millones» frente a la magnitud del desastre ambiental y social? La paradoja de un billonario cuya empresa, Amazon, es constantemente cuestionada por su huella de carbono y sus prácticas laborales, invirtiendo en la conservación de ecosistemas sensibles, plantea interrogantes sobre la efectividad real de estas iniciativas y si no constituyen una forma de «lavado de imagen» más que una solución estructural.
La asistencia financiera externa para la Amazonía es crucial, pero la gestión y la priorización de estos recursos son vitales. Las comunidades indígenas, los verdaderos guardianes de la selva, a menudo se encuentran al margen de estas grandes donaciones, que pueden quedar entrampadas en burocracias o proyectos que no abordan las causas profundas de la deforestación y la pobreza. La visita de Bezos, por tanto, más allá de ser un espaldarazo a la gastronomía de exportación, debería ser un recordatorio urgente de los inmensos desafíos socioambientales que enfrenta el Perú, y de la necesidad de soluciones integrales que trasciendan el lujo temporal y se traduzcan en un impacto significativo y sostenible para la población y el territorio. La atención mediática que genera el paladar de un magnate global no debe eclipsar las urgencias de una nación que lucha por preservar su patrimonio natural y social.

Jeff Bezos en el restaurante Central, en Barranco. (Foto: Instagram/ Centralrest)

Jeff Bezos y Lauren Sánchez Bezos con el equipo de Virgilio Martínez. (Foto: Instagram/ sang.mater)

Jeff Bezos en La Perlita, del chef Ricardo Martins. (Foto: restaurantesperu/ Instagram)
