Israel expande ocupación en Líbano: Netanyahu toma Beaufort e ignora tregua vigente

Pese al alto el fuego y las próximas rondas de diálogo, el Gobierno israelí ordena consolidar el control militar más allá del río Litani.
La retórica de la «seguridad» vuelve a servir de mampara para la expansión territorial en el Medio Oriente. El primer ministro Benjamin Netanyahu anunció este domingo que el Ejército de Israel ha capturado el histórico castillo de Beaufort, un enclave estratégico que simboliza décadas de conflicto, mientras emite órdenes directas para «consolidar y extender» la presencia militar en el sur del Líbano. Esta ofensiva no solo desafía el alto el fuego pactado desde el 17 de abril, sino que arrastra a la región a un escenario de ocupación indefinida bajo la promesa de una «zona de seguridad» cuyos límites geográficos parecen diluirse con cada avance de las tropas.
El retorno a Beaufort y la sombra de una ocupación pasada
El ministro de Defensa, Israel Katz, celebró el izamiento de la bandera israelí en Beaufort como un «hito histórico», omitiendo que este mismo sitio fue el epicentro de una ocupación de 18 años que terminó en retirada en el año 2000. Según el reporte oficial, la Brigada Golani retomó la posición que domina las comunidades de Galilea, pero este movimiento estratégico ha tenido un costo inmediato: la muerte de un soldado israelí y el desplazamiento forzoso de civiles en zonas como el río Saluki y la ciudad costera de Tiro, atacada sistemáticamente durante semanas.
¿Defensa o anexión de facto? El avance al norte del Litani
Netanyahu ha sido deliberadamente ambiguo sobre el alcance de sus nuevas instrucciones. Al ordenar la toma de territorios antes bajo dominio de Hezbolá, las fuerzas israelíes han cruzado la frontera de facto del río Litani, extendiendo las operaciones hasta el área del río Zahrani, declarada ahora como «zona de combate». Este avance territorial se produce en un momento crítico, contradiciendo la naturaleza de las conversaciones directas entre los gobiernos de Israel y Líbano que están previstas para los días 2 y 3 de junio.
Cifras de espanto frente a una diplomacia paralizada
Mientras el Gobierno israelí se jacta de haber eliminado a 3,000 miembros de Hezbolá desde marzo —700 de ellos en el último mes—, el Ministerio de Salud del Líbano presenta un balance humano devastador: 3,412 muertos y 10,269 heridos desde el inicio de la escalada el 2 de marzo. Resulta imperativo cuestionar la validez de una tregua que no detiene el fuego y que permite que una de las partes capture posiciones históricas justo antes de sentarse a negociar, dejando en evidencia la fragilidad de los compromisos internacionales frente a la política de hechos consumados.
Lo que falta aclarar
- ¿Cómo justifica el Gobierno de Netanyahu la captura de nuevos territorios estratégicos si existe un alto el fuego vigente desde el 17 de abril?
- ¿Cuál es el límite geográfico final de la orden de «extender el control», considerando que las tropas ya operan al norte del río Litani y en la zona de Zahrani?
- Ante la cita diplomática del 2 de junio, ¿existe una voluntad real de desescalada o Israel busca llegar a la mesa con el control territorial ya consolidado para imponer condiciones?

