Horror en Yarowilca: Necropsia confirma feminicidio y deja abiertas graves interrogantes

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El hallazgo de los cuerpos de Julia Cervantes y Pedro Baltazar en Aparicio Pomares revela un escenario de saña extrema y contradicciones que la Fiscalía aún debe resolver.

La necropsia practicada a Julia Cervantes Silvestre (72) en la provincia de Yarowilca no solo ha confirmado un ensañamiento brutal, sino que ha puesto de manifiesto las profundas lagunas en la investigación que lidera la Segunda Fiscalía Penal Corporativa. Los restos de la septuagenaria, hallados en el caserío de Nuevo Progreso, evidencian un ataque que trasciende el homicidio, configurándose, según el Ministerio Público, como un presunto feminicidio bajo condiciones de extrema violencia y desprotección.

La saña del ataque y la evidencia forense

El examen médico-legal, en el que participó la fiscal Fiorela Urbina Guerrero, determinó que la causa del deceso fue un shock hipovolémico derivado de un traumatismo cervical con arma blanca. Sin embargo, el informe pericial revela un escenario de crueldad mayor: la víctima presenta indicios de agresión sexual y múltiples heridas punzocortantes en el abdomen, infligidas tanto en vida como después de su fallecimiento. Pese a la contundencia de los hallazgos, el arma empleada en el crimen aún no ha sido localizada por las autoridades.

Un escenario del crimen bajo sospecha

Existe una contradicción medular que la investigación no ha logrado esclarecer con solvencia. Si Julia Cervantes sufrió laceraciones arteriales que provocaron un desangramiento masivo, ¿por qué los peritos de la escena no hallaron restos de sangre en el lugar donde se encontró el cadáver? Según fuentes vinculadas al caso, las prendas de la víctima tampoco presentaban perforaciones, lo que refuerza la hipótesis de que el ataque ocurrió en un punto distinto o que el cuerpo fue manipulado y trasladado, desafiando la integridad de la investigación preliminar.

El presunto agresor y la sombra de un tercero

A escasos 200 metros de la vivienda conyugal, fue hallado el cuerpo del esposo, Pedro Baltazar Andrés (72), cuya muerte por fractura de vértebras tras una caída lo sitúa como el principal sospechoso del crimen. No obstante, la presencia de restos humanos bajo las uñas de la víctima —pendientes de homologación de ADN— y los signos de arrastre en el cuerpo de Baltazar han llevado a los investigadores a no descartar la participación de una tercera persona. La fiscalía maneja la posibilidad de que el hombre fuera empujado hacia la quebrada, lo que daría un giro total a la narrativa del suceso.

Lo que falta aclarar

  • ¿Cómo justifica la fiscalía la ausencia de rastros hemáticos en la escena si la necropsia confirma una muerte por desangramiento?
  • ¿Qué avances existen en la identificación de la presunta tercera persona que habría intervenido en la caída y posterior muerte de Pedro Baltazar?
  • ¿Por qué no se ha logrado ubicar el arma punzocortante si el radio de búsqueda se limita al entorno de la vivienda y la quebrada?
  • ¿Se ha establecido una línea de tiempo coherente que explique por qué las prendas de la víctima no coinciden con las heridas halladas en su cuerpo?

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