UNAS: OCI revela caos sanitario y forado de 315 mil soles en comedor universitario

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Informe de control detecta 11 deficiencias críticas que ponen en riesgo la salud de los estudiantes y la sostenibilidad financiera del servicio en Tingo María.

Entre el 11 y el 15 de mayo de 2026, el Órgano de Control Institucional (OCI) puso bajo la lupa el comedor de la Universidad Nacional Agraria de la Selva (Unas), y lo que halló es un cuadro de abandono administrativo y sanitario alarmante. Según el Informe de Visita de Control N° 003-2026-OCI/0226-SVC, la institución opera bajo once «situaciones adversas» que no solo vulneran las normas de salud pública, sino que ponen en riesgo directo la integridad de los estudiantes que dependen de este servicio diario para su subsistencia académica.

Insalubridad y peligro latente en las instalaciones

El reporte técnico es demoledor respecto a la infraestructura y el manejo de insumos: se identificaron parihuelas deterioradas, contenedores en mal estado y una higiene deficiente en las zonas destinadas al consumo de alimentos. ¿Cómo se garantiza la inocuidad de lo que ingieren los alumnos en estas condiciones? A esto se suma una disposición negligente de residuos orgánicos y, en un descuido que raya en lo temerario, el hallazgo de extintores con la recarga vencida, dejando al recinto y a sus usuarios desprotegidos ante cualquier amago de incendio.

Gestión acéfala y desorden en el padrón de beneficiarios

La ausencia de un nutricionista es la omisión más grave en un centro de alimentación masiva, afectando directamente la planificación y supervisión de las raciones. El descontrol administrativo se extiende a la selección de beneficiarios: el OCI detectó que se brinda el servicio a personas que no cumplen los requisitos legales y que los expedientes de deportistas calificados están incompletos. Mientras tanto, la venta ambulatoria sin autorización prolifera en el entorno sin que la autoridad universitaria ejerza el control mínimo necesario.

Un forado financiero que asfixia el servicio

La sostenibilidad del comedor pende de un hilo debido a una gestión económica deficiente. Según el documento de control, existe una acumulación de pagos pendientes que asciende a 315 745.37 soles. Esta cifra no es solo un dato contable; representa una amenaza real a la continuidad de la atención alimentaria. ¿Cómo pretende la Unas asegurar la calidad del servicio si arrastra una deuda de tal magnitud que compromete directamente los recursos básicos para la alimentación estudiantil?

Lo que falta aclarar

  • ¿Quiénes son los funcionarios responsables de permitir que el comedor opere con extintores vencidos y sin la supervisión profesional de un nutricionista?
  • ¿Cuál es el cronograma inmediato para subsanar la deuda de más de 315 mil soles y evitar el colapso financiero del servicio?
  • ¿Por qué se permitió la entrega de raciones a estudiantes que no calificaban para el beneficio, perjudicando potencialmente a quienes sí cumplen con el perfil de vulnerabilidad?

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