Colcabamba: ¿Intervención o ejecución? Dudas sobre operativo que dejó 5 muertos en el Vraem

Tras la muerte de cinco civiles, el hallazgo de un vehículo sin armas ni droga desmiente la versión inicial de un enfrentamiento en Huancavelica.
La muerte de cinco personas en el sector de Pongor, distrito de Colcabamba, ha pasado de ser reportada como un operativo militar a convertirse en una grave sombra de sospecha sobre el Ejército del Perú. Mientras el mando castrense intenta justificar el uso de la fuerza alegando una supuesta amenaza, la realidad en el terreno contradice el discurso oficial: un vehículo acribillado donde no se hallaron armas ni estupefacientes, y cuyas víctimas, lejos de ser criminales, eran jóvenes deportistas y promotores culturales que retornaban a sus hogares en la provincia de Tayacaja.
Ni armas ni droga: el vacío en la versión oficial
Según las pericias preliminares, la camioneta intervenida el pasado sábado 25 de abril no contenía rastro alguno de ilícitos. Pese a que el contingente bajo el mando del capitán EP Luis Montenegro Pardo sostuvo inicialmente que los ocupantes representaban un peligro inminente, el análisis apunta a un ataque unidireccional. ¿Cómo se explica un fuego cruzado donde solo una parte dispara? La ausencia de armamento en manos de los civiles desmorona la tesis del enfrentamiento y coloca a los ocho militares detenidos frente a una investigación fiscal por presunto homicidio.
Historias truncadas por balas estatales
Entre los fallecidos han sido identificados Jaime Bendezú Paraguay, un joven que aspiraba a ser danzante de tijeras; Cristian Vilcatoma Águila, de 18 años; y Willian Núñez Soto, de 19. Estos dos últimos eran futbolistas que retornaban de disputar un encuentro de la Copa Perú. Los deudos, que hoy velan prendas deportivas en lugar de trofeos, exigen una explicación imparcial. La estigmatización inicial de las víctimas ha generado una ola de indignación y protestas sociales en la región, donde se exige que el Estado no confunda vigilancia con impunidad.
Bajo la lupa de la Fiscalía
La situación legal de los ocho miembros del Ejército se complica tras el traslado de los heridos, Eber Soto Quispe y Jonathan Águila Gutiérrez, cuyos testimonios ante la Fiscalía Antidrogas y Penal serán determinantes. Las autoridades de Huancayo y Huanta deben esclarecer por qué un operativo que, según se informó, contaba con presencia fiscal, terminó en una tragedia civil de esta magnitud. Por ahora, los uniformados permanecen a disposición de la Divincri en Huanta mientras se procesan las pruebas de absorción atómica y el peritaje del vehículo.
Lo que falta aclarar
- ¿Cuál fue el sustento táctico del capitán Luis Montenegro para ordenar abrir fuego contra un vehículo que, según las pruebas, no portaba armas ni droga?
- ¿Por qué se calificó inicialmente el hecho como un «enfrentamiento con narcoterroristas» antes de realizar el registro del vehículo y confirmar la identidad de los ocupantes?
- ¿Qué falló en los protocolos de identificación y detención para que jóvenes deportistas terminaran muertos en una zona de alta sensibilidad como el Vraem?

