El Senado vuelve: ¿más democracia o más impunidad?

Con casi la mitad de sus miembros reciclados de gestiones anteriores, la nueva Cámara Alta enfrenta el reto de sacudirse el estigma del canje político y el populismo.
La configuración del Senado 2026-2031, compuesta por 60 integrantes, no parece traer la renovación que el país exige, sino más bien un retorno a figuras que han orbitado el poder legislativo por décadas. Con 28 miembros que ya han sido congresistas y otros cuatro provenientes de las planillas de asesores, la «nueva» Cámara Alta se perfila como un espacio de reciclaje político donde Fuerza Popular ostenta el mayor peso estratégico. Si bien especialistas como el exoficial mayor César Delgado Guembes señalan que existe una «cabeza» política clara en esta composición, queda la duda de si esa experiencia servirá para fortalecer la institucionalidad o para consolidar cuotas de poder partidario en un sistema que urge de legitimidad.
El peso de la vieja guardia y el factor Fuerza Popular
Fuerza Popular ha estructurado su retorno al Senado combinando liderazgos vigentes con figuras históricas como Martha Chávez, quien ostenta el récord de seis gestiones parlamentarias. A ella se suman nombres como Alejandro Aguinaga, Martha Moyano y Lourdes Alcorta, todos con al menos tres periodos de experiencia acumulada. Según el análisis de Delgado Guembes, el partido naranja ha sabido amalgamar a sus cuadros históricos con perfiles como Miguel Torres y Patricia Juárez, asegurando una bancada con «peso escénico» pero que, inevitablemente, arrastra los pasivos y cuestionamientos de sus gestiones anteriores.
El riesgo de una cámara transaccional frente al Ejecutivo
La relación entre el Senado y el Ejecutivo se presenta como el nudo crítico del próximo quinquenio. Delgado Guembes advierte que un gobierno que logre negociar directamente con la Cámara Alta podría anular cualquier contrapeso, volviendo irrelevante a la Cámara de Diputados. En este escenario, agrupaciones como Obras, liderada por Daniel Barragán —exasesor en el Ministerio de Comercio Exterior durante el 2022—, podrían jugar un rol de «bisagra» transaccional. El peligro es latente: ¿se legislará por convicción técnica o bajo la lógica del canje de favores políticos con Palacio de Gobierno?
El desafío técnico frente al populismo de Diputados
Martin Cabrera, director de IPOC Consultores, alerta sobre un escenario donde la jerarquía del Senado resulte estéril frente a una Cámara de Diputados que mantenga el sesgo populista y antireformista que ha caracterizado al actual Congreso unicameral. Con una producción proyectada de mil proyectos de ley anuales, el Senado tendrá la titánica tarea de filtrar iniciativas que suelen priorizar el impacto mediático sobre la viabilidad constitucional. Sin una verdadera voluntad de reforma, la Cámara Alta corre el riesgo de ser solo un validador de medidas que no resuelven los problemas estructurales del Perú.
Lo que falta aclarar
- ¿Cómo garantizará el Senado su independencia en la elección crítica de magistrados del TC y el Defensor del Pueblo si las bancadas dominantes ya muestran una tendencia hacia pactos transaccionales?
- ¿Qué mecanismos de control ético se aplicarán a senadores que, como Rafael López Aliaga, postulan simultáneamente a la presidencia con un escaño asegurado por su propia lista?
- Ante la advertencia de una posible agenda «antireformista» en la Cámara de Diputados, ¿qué medidas concretas tomará el Senado para evitar el bloqueo legislativo o la aprobación de leyes sin sustento técnico?

