Diálogo por tarifas de agua termina en indignación y revela profunda crisis de Seda Huánuco
Huánuco vive horas de profunda indignación. Una mesa de diálogo, convocada por la Oficina Defensorial del Pueblo para abordar el controversial incremento de tarifas por el servicio de agua potable y alcantarillado que presta Seda Huánuco, lejos de apaciguar los ánimos, concluyó con un “marcado descontento” generalizado entre dirigentes vecinales, gremiales y autoridades locales. La reunión, celebrada para los distritos de Huánuco, Amarilis y Pillco Marca, solo sirvió para exponer la profunda crisis que atraviesa el servicio hídrico en la región y la creciente brecha entre la justificación empresarial y la cruda realidad que padecen los usuarios.
La jornada inició con una exposición de 45 minutos a cargo de Mirko Jurado Dueñas, gerente general de Seda Huánuco, y José Paucar, jefe de la Oficina Desconcentrada de la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (Sunass). Ambos funcionarios intentaron justificar el aumento tarifario, argumentando que este busca cubrir los gastos de producción de agua potable obtenida mediante pozos tubulares en Pillco Marca. Asimismo, minimizaron las denuncias de cobros excesivos, calificándolas de una “mínima proporción” respecto al total de usuarios. No obstante, esta versión oficial fue rápidamente rebatida por la avalancha de testimonios y pruebas presentadas por la ciudadanía.
Los dirigentes y vecinos no tardaron en exponer casos que evidencian la magnitud del problema. Uno de los relatos más impactantes detalló cómo un usuario experimentó un salto de menos de S/10 mensuales a recibir facturas de S/900; una cifra que, tras una simple verificación de su medidor, se redujo drásticamente a S/15. Esta situación, lejos de ser un incidente aislado, es parte de una denuncia recurrente: la deficiencia de los medidores de consumo. Los usuarios señalaron que estos equipos carecen de sistemas de purga de agua y aire en las redes primarias y secundarias. Según su explicación técnica, esta falencia provoca sobrefacturación, ya que la presión del aire hace girar los medidores incluso sin que exista consumo real de agua.
El técnico Clever Calixto Natividad, un vecino con conocimiento en la materia, exigió pruebas a los equipos, sentenciando: “Basta soplar o inyectar aire para que los medidores registren consumo inexistente”, evidenciando una falla estructural en el sistema de medición que recae directamente en el bolsillo de los huanuqueños.
La frustración ciudadana se agrava al recordar que, según el sentir popular, desde la intervención de la Organismo Técnico de la Administración de los Servicios de Saneamiento (OTASS), la gestión de Seda Huánuco, lejos de mejorar, “habría empeorado el servicio”. A esta percepción se suma una amenaza aún mayor a la seguridad hídrica: el riesgo latente de que Huánuco se quede sin agua potable. Marco Durán Roca, jefe de la Oficina Defensorial del Pueblo, denunció el abandono del canal de conducción de agua cruda desde Canchán hasta la planta de Cabritopampa. “Personas inescrupulosas dañan el canal para robar agua”, alertó Durán, cuestionando la “falta de acción” de Seda Huánuco y otras instituciones en su protección y mantenimiento.
Las autoridades locales no se quedaron atrás en la crítica y la preocupación. Álvaro Mendoza, gerente general de la Municipalidad Provincial de Huánuco, elevó el debate a un plano nacional: “La problemática del agua potable y alcantarillado debe analizarse a nivel nacional, y las soluciones podrían demorar al menos diez años debido a la falta de voluntad política entre las instituciones”, advirtió, pintando un sombrío panorama de desidia y falta de compromiso. La regidora Sherly Morales Villanueva, por su parte, recordó que el propio Concejo Provincial declaró en “emergencia” el servicio de agua potable y alcantarillado, lo que hace “injustificable” cualquier incremento tarifario en un sistema obsoleto de más de 60 años. Morales criticó, además, la “falta de interés del Gobierno central” en atender esta problemática durante sus reiteradas visitas a la región.
En cuanto a la propuesta de suspender la instalación de medidores y adquirir nuevos modelos, el jefe de la Defensoría, Marco Durán, señaló que el tema requiere recursos económicos y será tratado en una “próxima reunión”. Un anuncio que sonó a más de lo mismo para los presentes, quienes esperaban soluciones concretas e inmediatas.
El consejero regional Olchese Tarazona Gonzales resumió el sentir general al finalizar la sesión: “Tras esta nueva reunión con Seda Huánuco, no se han dado soluciones concretas a las demandas de los vecinos”, lamentó, dejando en claro que el descontento persiste y la crisis del agua en Huánuco sigue sin visos de una solución inmediata y efectiva. La mesa de diálogo, que buscaba un camino hacia la calma, solo avivó el fuego de la indignación ciudadana, dejando patente la urgente necesidad de una intervención integral y con genuina voluntad política para garantizar un derecho básico a todos los huanuqueños.
