Grave cuestionamiento a la PNP: Fuga de detenido en comisaría de chavín pone en la mira a dos suboficiales
Dos suboficiales de la Policía Nacional del Perú (PNP) se encuentran bajo una exhaustiva investigación por parte de Inspectoría de la institución y el Ministerio Público, tras la inaudita fuga de un detenido de la comisaría de Chavín de Pariarca, en la provincia de Huamalíes, Huánuco. Este grave incidente, que pone en evidencia serias vulnerabilidades en los protocolos de custodia policial, ha derivado en la aprehensión de los agentes Jair Espíritu Apuela y Yordi Villadeza Modesto, quienes son señalados por la presunta comisión del delito de favorecimiento a la fuga de un detenido.
Eliaquem Achic Daza, de 49 años, quien era requerido por el Juzgado Unipersonal de Barranca (Lima) por una requisitoria vigente debido a omisión a la asistencia familiar, logró evadir la vigilancia policial la noche del 1 de diciembre. Su captura se había producido apenas dos días antes, el 30 de noviembre, y estaba siendo custodiado en la denominada «sala de meditación» –un espacio de retención temporal– de la mencionada dependencia policial. Achic Daza, si bien es natural de Chavín de Pariarca, tiene su domicilio actual registrado en el caserío Simón Bolívar de Pasco, y su permanencia en la comisaría era a la espera de coordinaciones para su traslado a la sede judicial correspondiente.
Según fuentes policiales, la evasión se consumó «aprovechando el exceso de confianza» de los efectivos encargados de su custodia. La alarmante ausencia del detenido no fue descubierta sino hasta las 9:00 de la noche del 1 de diciembre, momento en que el comandante de guardia, junto con el personal de servicio, inició una búsqueda inmediata en las inmediaciones de la comisaría y zonas aledañas, sin obtener resultados positivos. Achic Daza permanece prófugo, intensificando la gravedad de la situación.
La rápida comunicación del hecho al Ministerio Público, concretada el 2 de diciembre, condujo a la inmediata detención de los suboficiales Espíritu Apuela y Villadeza Modesto. Ambos han sido trasladados a la comisaría de Llata y puestos a disposición de la Sección de Investigación de Delitos y Faltas, bajo la dirección del fiscal Bagner Narciso Gómez de la Segunda Fiscalía Penal Corporativa de Huamalíes, quien lidera las diligencias para el esclarecimiento de los hechos.
Este episodio no solo representa un flagrante incumplimiento de los deberes policiales, sino que también suscita profundos cuestionamientos sobre la eficacia de los procedimientos de seguridad operacional en las comisarías, especialmente en localidades distantes de los grandes centros urbanos. El «exceso de confianza» invocado por las fuentes policiales podría encubrir desde una grave negligencia hasta, en el peor de los escenarios, una posible complicidad, lo que demanda una investigación exhaustiva y totalmente transparente que determine las responsabilidades a todo nivel.
La fuga de un requisitoriado, particularmente por un delito que afecta la economía familiar, socava la ya frágil confianza ciudadana en las instituciones encargadas de la administración de justicia y el orden. Además, pone de manifiesto las deficiencias crónicas en infraestructura y capacitación que a menudo caracterizan a los puestos policiales en zonas rurales, donde las celdas seguras son inexistentes o inadecuadas, convirtiendo las «salas de meditación» en puntos vulnerables.
El Ministerio Público y la Inspectoría de la Policía tienen ante sí la ineludible tarea de dilucidar completamente este suceso y establecer las responsabilidades correspondientes. La recurrencia de este tipo de incidentes exige no solo sanciones ejemplares para los implicados, sino una revisión integral de las medidas de seguridad y los mecanismos de control interno dentro de la PNP, con el fin de evitar que se repitan hechos que erosionan la credibilidad de la institución y la percepción de seguridad en el país. La ciudadanía aguarda acciones contundentes que reafirmen el compromiso de las autoridades con una fuerza policial eficiente e íntegra.
