La CONMEBOL y el espejo de la Libertadores 2025: Un once ideal que consolida la hegemonía brasileña
La Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL) ha revelado su equipo ideal de la Copa Libertadores 2025, el certamen que vio coronarse a Flamengo como el indiscutible campeón continental. Si bien la selección busca reconocer el mérito individual, su composición final ofrece una radiografía contundente y, para muchos, preocupante, de la realidad actual del fútbol sudamericano: la irrefutable hegemonía de los clubes brasileños.
Con siete de los once puestos acaparados por el campeón Flamengo, la lista publicada por la entidad rectora no hace más que oficializar lo que se percibe torneo tras torneo: la brecha económica y deportiva que distancia a las potencias del continente del resto. La campaña dominante del «Mengão», que culminó con la conquista del título, se ve fielmente reflejada en esta selección. Entre los galardonados figuran el experimentado arquero argentino Agustín Rossi, cuya solidez fue fundamental en las fases decisivas; la dupla defensiva conformada por Leo Pereira y Danilo da Silva, este último héroe al anotar el gol del triunfo en la gran final; y un mediocampo de lujo con el colombiano Jorge Carrascal, el uruguayo Giorgian de Arrascaeta y el chileno Erick Pulgar, cerebros y pulmones del equipo. La ofensiva rojinegra también tuvo su merecido reconocimiento en la figura de Pedro, el letal delantero que selló el dominio carioca.
Sin embargo, el panorama se torna más revelador al observar los puestos restantes. Los otros cuatro futbolistas que completan el once ideal provienen de apenas dos instituciones más, lo que subraya la concentración de poder. Palmeiras, subcampeón del torneo, aporta al defensor paraguayo Gustavo Gómez, un baluarte en la zaga, y al delantero argentino José López. La lista se cierra con otros dos argentinos: Santiago Sosa, mediocampista de Racing, y Adrián Martínez, quien se destacó como uno de los máximos goleadores del certamen con siete tantos.
Esta distribución, con jugadores de solo tres clubes y una abrumadora mayoría brasileña y argentina (sumando ocho de los once entre ambas nacionalidades), invita a una reflexión profunda. La visión crítica se impone: ¿es este once realmente un equipo ideal que representa la diversidad y el talento de toda Sudamérica, o es más bien un espejo fiel de las disparidades financieras y estructurales que hoy definen el fútbol regional? La ausencia de representantes de ligas como la peruana, ecuatoriana, boliviana o venezolana, por nombrar algunas, no es casualidad; es el síntoma de un ecosistema donde la inversión, la infraestructura y la capacidad de retener y atraer talento se han concentrado en unos pocos polos.
Para el aficionado peruano, acostumbrado a ver a sus equipos luchar con desventaja en el ámbito internacional, esta clase de anuncios reafirman una frustrante realidad. La CONMEBOL, en su rol de promotora y garante del fútbol continental, enfrenta el desafío de equilibrar la balanza y fomentar una competitividad más amplia. Si bien los méritos de Flamengo y sus estrellas son innegables, el «equipo ideal» de la Copa Libertadores 2025 se erige como un recordatorio de que la gloria y el reconocimiento se concentran cada vez más, dejando a una gran parte del continente con una escasa representación en el firmamento de los elegidos. El futuro del fútbol sudamericano demandará más que la mera exaltación de los campeones; requerirá una visión estratégica que aborde las profundas asimetrías que hoy configuran su paisaje.
