Todos nosotros sabemos que la parte más difícil acerca del cuidado dental, es inventar una buena y original excusa para cancelar esa cita con nuestro dentista. No obstante, a pesar de nuestra creatividad, acabamos visitándolo si es que queremos mantener nuestra dentadura en buen estado. Pero la forma en que tú mismo cuidas los dientes es el aspecto más importante para mantener una boca saludable, un buen aliento y una sonrisa agradable.

El secreto es simple y todos lo sabemos: al cepillar nuestros dientes después de cada comida, los mantenemos libres de la placa dentobacteriana (una película amarillenta que los cubre y a la que se adhieren partículas de comida).

Cuando comes azucares, la placa interactúa con las partículas de comida formando ácidos, los cuales forman cavidades en nuestros dientes. En ese punto, inevitablemente tienes que ir al dentista.

Por fortuna, ahora existen diversas pastas dentales en el mercado con la que podemos combatirla. Asegúrate de que contengan fluoruro, un ingrediente que ha probado prevenir las caries. Usándolas y cepillando nuestros dientes suavemente y con frecuencia, no tenemos por qué tener problemas. De cualquier forma es recomendable visitar al dentista por lo menos cada seis meses para que revise tus dientes y encías.

Para evitar el mal aliento, puedes utilizar cualquier enjuague bucal que contenga antiséptico, o en su defecto, también puede ayudarte cualquier goma de mascar sin azúcar. Si el problema persiste, consulta a tu dentista.

Dientes que brillan

El cuidar nuestra dentadura exige que mantengamos con constancia hábitos de limpieza, como el cepillarla por lo menos tres veces al día, utilizar hilo dental y visitar periódicamente a nuestro dentista. Un buen cuidado de los dientes brinda una apariencia sana, y además nos evita el padecer muchos dolores, incluyendo al más temido : el de muelas.

Las dos enfermedades más comunes en la boca son, por un lado, la caries dental, y por otro, la periodontal. Ambas tienen una causa común fundamentalmente llamada “placa bacteriana”, la cuál es una capa o película pegajosa, compuesta por bacterias, sustancias de la saliva, el agua y restos alimenticios. Es invisible y se forma constantemente sobre los dientes, en especial alrededor de la encía marginal y en los espacios interdentales.

La acumulación constante de placa sobre los dientes irrita la encía, causando inflamación, que es el primer estadio de la enfermedad periodontal. A esto se le conoce como “gingivitis”. Si esta inflamación inicial no es tratada a tiempo, la acumulación de placa aumenta, y consecuentemente su potencial para producir enfermedades periodontales más severas, como la llamada “periodontitis”.

Si no se remueve la placa, ésta se va combinando con algunos componentes químicos de la saliva hasta que se calcifica. Esto quiere decir que la placa se endurece y ya no se puede remover con el cepillado. La placa calcificada se conoce con el nombre de “cálculo”, y su presencia aumenta el grado de inflamación de la encía.

Caries dental

La caries dental es una enfermedad infecciosa que se inicia cuando algunas bacterias de la placa bacteriana transforman el azúcar en ácidos, éstos atacan la superficie del esmalte, desmineralizándolo, lo que a su vez produce cavidades en los dientes. Gradualmente, el proceso se va extendiendo hasta la dentina; aquí la lesión progresa con más rapidez y se siente dolor provocado por el frío o el calor.

Cuando llega a la pulpa lesiona sus tejidos, lo que resulta extremadamente doloroso. Al final, la lesión se extenderá por toda la pulpa, produciendo una infección en la raíz.

Enfermedad periodontal

Un gran número de dientes sin caries deben ser extraídos debido a la enfermedad periodontal o periodontitis. Esta es muy común, a menudo comienza en la adolescencia y es causa frecuente del mal aliento.

La enfermedad periodontal afecta los tejidos que rodean al diente, y se produce por una acumulación de placa; si ésta no se elimina con regularidad cepillando los dientes, las bacterias presentes en ellas irritan la encía, la que enrojece y sangra con facilidad. Esta es la primera etapa de la enfermedad denominada como gingivitis. Generalmente no duele, por lo que muchas personas ignoran el problema. Si persiste la acumulación de placa, se va combinando con algunos componentes químicos de la saliv, calcificándose. Esto quiere decir que la placa se endurece, y ya no se puede remover con el cepillado normal. La placa calcificada se conoce con el nombre de “cálculo”, y su presencia aumenta el grado de inflamación de la encía.

Entre el diente y la encía se va formando unas bolsa, donde se depositan más bacterias. La inflamación se va extendiendo hacia la raíz del diente, se van destruyendo las fibras de la membrana periodontal y demás tejidos de soporte del diente.

La prevención de la enfermedad periodontal es simple: lo único que debes hacer es eliminar la placa bacteriana de modo efectivo mediante un correcto cepillado y el uso del hilo dental. El progreso de la enfermedad puede ser lento y pasar inadvertido. Te recomendamos examinar tus encías periódicamente; si notas que se ven rojas e inflamadas, sangran con facilidad o durante el cepillado, pueden ser los primeros signos de enfermedad periodontal, y es aconsejable programar una visita al odontólogo.

Capítulo aparte: implantes dentales

Se trata de sustitutos artificiales de las raíces de los dientes. Son pequeños tornillos cilíndricos que se colocan en los maxilares. Los dientes que se reemplazan son adheridos a la parte del implante que sobresale de la encía.

Los implantes dentales pueden sustituir a Los dientes que se renuevan y servir de apoyo a una dentadura completa, haciéndola más segura y confortable. además, tienen la posibilidad de sostener un puente fijo, eliminando dos problemas: no usar dentadura removible y / o no tallar dientes vecinos. Ayuda en el reemplazo de un solo diente, sin alterar los vecinos.

A pesar de que todos los implantes dentales hayan brindado confort y aportado confianza a los pacientes para sonreír, comer, hablar, etc, no son para todos. El paciente ideal debe tener un buen estado de salud y hueso adecuado, en principio, para poder soportar el implante. Igualmente, es importante para el paciente el compromiso a una higiene oral muy buena y a una visita periódica al dentista.

Para tomar la decisión de usar un implante dental, es necesario un examen bucal a fondo, que incluya rayos X, revisión de la lengua, boca y garganta, y un examen profundo del hueso remanente.

Los implantes dentales pueden suplir los dientes, en la misma forma que lo hacen las raíces con los dientes naturales. Los implantes son una alternativa para las dentaduras que se mueven o causan dolor. También pueden prevenir situaciones incómodas por falta de algunas piezas dentarias.

Desventajas

El implante dental requiere de una inversión de dinero mayor que una dentadura removible o puente fijo convencional. Asimismo, necesita también de una inversión de tiempo que puede llevar de tres a nueve meses, desde que se inicia el tratamiento hasta que finaliza. Si usted considera el lapso que puede durar un implante, la inversión en tiempo es razonable. Como cualquier procedimiento de cirugía, los implantes dentales encierran riesgos de infección.

Tratamiento

Este varía dependiendo del tipo de implante y de la salud del paciente. Por ejemplo, muchos pueden hacerse el tratamiento de implantes en un consultorio odontológico común, otros pueden necesitar un quirófano, la mayoría, realizárselo con anestesia local, y otras intervenciones llevarse a cabo con anestesia general para mayor confort del paciente.

El primer paso es la instalación de los implantes dentarios en el maxilar. El segundo, luego de una espera de tres a cuatro meses, es colocar unos intermedarios a través de la encía, que son los que sostendrán la futura prótesis. El tercer y último paso, es la colocación del sistema proteico elegido sobre los intermedarios fijados en el segundo paso, en forma firme y precisa. Después de finalizado el tratamiento, cepillado, hilo dental, control de la placa bacteriana, son necesarias visitas periódicas al dentista para el éxito de los implantes dentales.

Los tratamientos de implantes requieren conocimientos especiales, entrenamiento, equipo técnico y facilidades, por eso no cualquier odontólogo puede brindar el servicio. Sin embargo, el trabajo en conjunto de los especialistas con los periodoncistas y protesistas, es lo mejor en estos casos.

Las manchas en dientes

Algunas manchas en los dientes son ocasionadas por el tabaco, el café o el té, y pueden ser eliminadas por el dentista al hacer la limpieza periódica. Pero hay otras más profundas debidas al exceso de flúor, de antibióticos, a una terapia a base de hierro o, en el caso de un diente que ha muerto, al flujo de sangre hacia la dentina, que son difíciles no sólo de quitar, sino incluso de ocultar. Los dentistas suelen recurrir en esos casos a sustancias blanqueadoras, cubren el esmalte con un sellador de color blanco, o le ponen al diente una nueva corona de porcelana o de plástico.

También existen soluciones blanqueadoras que pueden adquirir en cualquier farmacia, pero no brindan resultados del todo eficaces, así que no te desanimes y evita ingerir café, té o fumar. Y acude periódicamente a tu dentista. Una buena limpieza cada seis meses es lo más recomendable.

El conocido hilo dental

Conviene usar hilo dental por lo menos una vez al día, porque así se limpian las superficies laterales de los dientes, se eliminan las partículas de alimento y se evita que se forme la placa bacteriana. Corta un trozo de hilo dental (simple o encerado) de unos 50 centímetros de largo, enróllatelo en los dedos medios de ambas manos y guíalo con los pulgares y los índices. Introduce el hilo entre los incisivos medios superiores y deslízalo suave, pero firmemente, a lo largo de la cara lateral de uno y otro, y por el borde de las encías. Repite la operación en los demás dientes. Para disponer siempre de una zona del hilo limpia y fuerte, ve soltándolo de uno de los dedos medios y enrollándoselo en el otro. Al terminar, haz lo mismo con los dientes de abajo. Para finalizar, enjuágate la boca haciendo que el agua pase entre los dientes. Te aconsejamos pasarte el hilo dental antes e acostarte, ya que existe menos saliva exterminadora en la boca mientras se ronca.

 

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