Recuperan cuerpo de suboficial que intentó rescatar a una mascota
La confirmación del fallecimiento del suboficial de segunda de la PNP y bombero Patrick Hiroshi Ospina Orihuela, de 33 años, arrastrado por el río Rímac mientras intentaba rescatar a una mascota, ha conmocionado al país y ha sido lamentada por la Policía Nacional del Perú y el Ministerio del Interior. Sin embargo, más allá de los merecidos elogios a su valentía y vocación de servicio, esta trágica pérdida nos obliga a cuestionar las circunstancias que rodearon la operación y la efectividad de los protocolos de seguridad para nuestro personal de rescate.
Un rescate de alto riesgo con un desenlace fatal
Los hechos se precipitaron la mañana del viernes 20 de febrero. Un perro atrapado en el caudaloso río Rímac, cerca del puente Rayito de Sol, motivó la activación de un operativo conjunto de la Policía Nacional y la Municipalidad de Lima. A pesar de los esfuerzos iniciales, la corriente arrastró al animal hacia San Martín de Porres. Fue en ese punto donde el suboficial Ospina, en un acto de heroísmo, se aproximó para intentar el rescate, siendo lamentablemente vencido por la fuerza del río y arrastrado junto a la mascota.
El cuerpo de Ospina fue finalmente encontrado sin vida el sábado 21 de febrero en la desembocadura del río Rímac, entre la avenida Gambetta y la Base Naval, tras una intensa búsqueda que movilizó a equipos especializados de bomberos y la Dirección de Aviación Policial. La dedicación de Ospina a los animales, destacada por sus familiares llegados desde Huancayo, subraya el profundo sentido de deber que lo llevó a enfrentar el peligro.
Operativo de búsqueda
La búsqueda del suboficial Ospina, que se extendió por más de un día, involucró a un amplio despliegue de efectivos policiales, bomberos y tecnología como helicópteros y drones. Sin embargo, el texto fuente revela un incidente preocupante durante estas labores: el suboficial Dávila Carrasco sufrió un accidente al romperse una de sus cuerdas de seguridad, dejándolo en una situación precaria junto al río. Afortunadamente, fue rescatado y trasladado a un centro de salud.
Este evento, que pudo haber sido una segunda tragedia, plantea serias dudas sobre la supervisión y el estado del equipo utilizado en estas operaciones de alto riesgo. ¿Se realizó una revisión exhaustiva de todos los implementos antes de los descensos al río? ¿Se priorizó la seguridad del personal de rescate de manera efectiva, o la urgencia de la situación llevó a omitir pasos críticos?
El costo del heroísmo y la respuesta oficial
La PNP y el Ministerio del Interior han emitido comunicados expresando su pesar y elogiando la valentía de Patrick Ospina. Es innegable su sacrificio y vocación de servicio. No obstante, la narrativa oficial de un “héroe que perdió la vida en el cumplimiento del deber” a menudo silencia las preguntas sobre las responsabilidades institucionales. ¿Es suficiente reconocer el heroísmo sin analizar las condiciones que lo hicieron necesario y, lamentablemente, fatal?
La familia de Ospina, en medio de su dolor, solicitó que no se suspendieran las labores de búsqueda hasta encontrar su cuerpo, lo que demuestra la angustia y la necesidad de cierre que estas tragedias dejan. La sociedad peruana merece no solo homenajear a sus héroes, sino también exigir la máxima diligencia para proteger a quienes nos protegen.




