Fragilidad Vial: 15 Alertas de Sutran exponen la crónica desatención de nuestras carreteras

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La red vial nacional, vital para la economía y el transporte, colapsa nuevamente ante las lluvias. ¿Hasta cuándo el Estado postergará una solución definitiva?

La recurrente temporada de lluvias ha vuelto a desnudar la precaria situación de la infraestructura vial peruana, con la Superintendencia de Transporte Terrestre de Personas, Carga y Mercancías (Sutran) reportando 15 alertas activas. Huaicos, derrumbes y la pérdida de plataforma no son incidentes aislados, sino la manifestación de una fragilidad estructural que interrumpe corredores vitales y expone la falta de previsión en la gestión de nuestras carreteras a nivel nacional.

Corredores estratégicos bajo presión

El impacto de estas interrupciones no es menor. Vías cruciales como la Panamericana Sur, en Ica (km 337, distrito de Ocucaje) y Arequipa (km 532, cruce Las Lomas), o la Longitudinal de la Selva Sur en Junín (sector Perené), que conectan zonas productivas, mineras y agrícolas, se encuentran bloqueadas o con tránsito restringido. Esta situación no solo genera pérdidas económicas incalculables, sino que también pone en riesgo la vida de miles de transportistas y pasajeros que dependen de estas rutas para su sustento y desplazamiento diario.

Respuestas temporales, problemas permanentes

Si bien Provías Nacional y las autoridades regionales realizan labores de limpieza y habilitación temporal en puntos críticos, la persistencia de las lluvias complica estos esfuerzos. La narrativa de la “capacidad de respuesta” estatal se ve constantemente desafiada por la magnitud de los eventos climáticos, evidenciando que las soluciones de emergencia son insuficientes frente a un problema estructural que se repite año tras año. ¿Por qué no se implementan medidas de prevención y mantenimiento robustas que garanticen la transitabilidad y seguridad a largo plazo?

La larga lista de vías afectadas

El último reporte de Sutran detalla una preocupante lista de afectaciones a lo largo del país. Desde deslizamientos en Chala – Incuyo – Puquio (Ayacucho) hasta bloqueos por avalanchas en Olmos – Huarmaca (Piura), la geografía nacional muestra puntos críticos en casi todas las regiones. La carretera Huánuco – Tingo María sufre de huaicos y pérdida de plataforma, mientras que en Quinua – Quillabamba (Cusco) se registran caídas de material rocoso. Esta diversidad de incidentes subraya la extensión del problema y la necesidad urgente de una estrategia integral.

Lo que falta aclarar

  • ¿Qué porcentaje de la inversión anual en infraestructura vial está destinado a la prevención y mitigación de riesgos por fenómenos climáticos, y no solo a la reconstrucción post-desastre?
  • ¿Existen planes de contingencia claros y públicamente accesibles para los 15 puntos de alerta identificados por Sutran, más allá de la limpieza temporal de escombros?
  • ¿Qué medidas concretas se están tomando para asegurar la resiliencia de la red vial nacional, considerando la previsibilidad del aumento en la intensidad de las lluvias cada temporada?
  • ¿Cuál es el cronograma y el presupuesto asignado para las obras de infraestructura que garanticen una conectividad segura y estable en los corredores estratégicos afectados?

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