Negligencia Edil: Fiscalía cierra camal municipal por crónica contaminación del Río Huallaga

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Huánuco enfrenta una nueva crisis ambiental que desnuda la recurrente desidia en la gestión pública. La Fiscalía Especializada en Materia Ambiental de Huánuco, bajo la dirección del abogado César Gonzales Ramos, ha ordenado el cierre temporal del Camal Municipal, tras verificar que sus operaciones vierten de manera directa y sin tratamiento alguno las aguas residuales y residuos biológicos crudos al río Huallaga. Esta medida no solo expone un grave atentado contra el ecosistema fluvial, sino que también pone en entredicho la capacidad de la Municipalidad Provincial para administrar sus servicios básicos con responsabilidad ambiental y salubridad.

La intervención fiscal se desencadenó a partir de una impactante observación inicial desde el puente Joaquín Garay Figueroa: las aguas del emblemático río Huallaga teñidas de una alarmante coloración rojiza. El seguimiento meticuloso de esta anomalía llevó al equipo fiscal y policial directamente a la parte posterior del Camal Municipal, donde una tubería de PVC de seis pulgadas era la fuente innegable de estos vertimientos, confirmando la flagrancia de un delito ambiental por contaminación del cauce y la faja marginal del río.

Al interior del recinto, el administrador Nilton Tucto Santiago no tuvo más remedio que reconocer la magnitud del problema. Según su testimonio, el colapso de los pozos sépticos y la elevada capacidad de sacrificio de vacunos, porcinos y ovinos provocaban que los residuos se filtraran sin control directamente al río. Lo más preocupante es que esta situación de contaminación persistente, según el propio funcionario, se arrastra desde hace al menos dos meses.

La revelación de Tucto Santiago profundiza la crítica a la gestión municipal: existían informes previos, presentados a la Gerencia de Planificación y Presupuesto, solicitando con urgencia el mantenimiento de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR), los pozos sépticos y los pozos percoladores. Sin embargo, la respuesta de la Gerencia fue tajante: “no se contaba con crédito presupuestal” para atender la demanda. Esta excusa, frecuentemente esgrimida por las administraciones públicas, evidencia una alarmante falta de previsión y priorización en el cuidado del medio ambiente y la salud pública. La incapacidad de asignar fondos para un servicio esencial como el tratamiento de aguas residuales de un camal municipal es una falla sistémica que debería merecer una investigación exhaustiva.

Las constataciones durante la inspección fiscal fueron contundentes y confirmaron la negligencia. Los pozos sépticos se encontraban completamente colmatados con sedimentos en avanzado estado de descomposición, rebasando su superficie, mientras que los pozos percoladores, esenciales para el filtrado, estaban secos y sin recibir ninguna de las aguas residuales que deberían procesar. La realidad era innegable: los vertimientos discurrían directamente hacia el Huallaga sin el más mínimo tratamiento, transformando al río en una cloaca a cielo abierto para los desechos del matadero.

La Fiscalía concluyó que los pasivos ambientales generados por esta irresponsable descarga de aguas servidas sin tratamiento son «notorios y persistentes», un eufemismo que apenas alcanza a describir el impacto ecológico y los riesgos sanitarios latentes para la población y la biodiversidad fluvial. La sangre, restos biológicos y microorganismos vertidos directamente al río no solo degradan la calidad del agua, sino que también pueden ser vectores de enfermedades y afectan irreversiblemente la vida acuática, cuyo equilibrio es vital para la región.

Ante la gravedad de los hechos y la evidente inacción municipal, el cierre temporal del Camal Municipal se ha fijado por un plazo de 15 días. La medida es condicionada: la Municipalidad Provincial de Huánuco deberá presentar un plan de mitigación viable y, de manera inmediata, clausurar el punto de vertimiento ilegal detectado. Este ultimátum pone a prueba la capacidad de respuesta y el compromiso real de la autoridad local para enmendar un error que, al parecer, se ha permitido cronificarse bajo su propia supervisión, exigiendo una acción correctiva que debió haberse implementado hace meses. La situación del camal de Huánuco es un triste recordatorio de que la inercia administrativa puede tener consecuencias devastadoras para el entorno natural y la calidad de vida de los ciudadanos.

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