Incendio en Huachipa: La peligrosa realidad de un almacén clandestino de aerosoles

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Un siniestro de código 3 expone la vulnerabilidad de Huachipa ante operaciones ilegales, desatando explosiones y una nube tóxica mientras las autoridades locales admiten fallas en la fiscalización.

Un devastador incendio de código 3 ha conmocionado a Huachipa este jueves 12 de febrero, al consumir un almacén de aerosoles que, según las primeras confirmaciones, operaba sin ningún tipo de licencia. El siniestro, que se inició alrededor de las 10:00 a. m. en la avenida Los Canarios, urbanización El Club, en Lurigancho-Chosica, no solo ha movilizado a más de 150 bomberos y 20 unidades de emergencia, sino que también ha puesto en evidencia la alarmante falta de control sobre actividades de alto riesgo en zonas residenciales. ¿Cómo es posible que un establecimiento tan peligroso operara impunemente al margen de la ley?

Una emergencia de gran escala y sus riesgos latentes

La magnitud del fuego ha provocado explosiones constantes y una densa columna de humo que se elevó hasta los 50 metros, afectando incluso a distritos aledaños como Ate. Por precaución, el servicio eléctrico en la zona ha sido suspendido, mientras que el Ministerio de Salud, a través del SAMU, desplegó tres ambulancias. Sedapal, por su parte, ha intensificado la presión del agua y ha dispuesto dos camiones cisterna de 16 m3 para apoyar la ardua labor de los bomberos. Sin embargo, la rápida respuesta no puede ocultar la pregunta fundamental: ¿por qué se llegó a este extremo?

La preocupante admisión de una operación clandestina

La alcaldesa de Santa María de Huachipa, Jacqueline Cartolin Fonseca, confirmó la peor sospecha: el local incendiado no poseía licencia de funcionamiento, operando completamente fuera de la normativa. La funcionaria declaró que “no es ninguna fábrica. Es un local que ha estado cerrado (…) no tiene permiso, no tiene licencia”. Más aún, Cartolin Fonseca señaló que la supervisión previa fue “imposible” porque el local “no registraba la realización de una actividad y cada vez que iban se encontraba cerrado”. Esta explicación, lejos de disipar dudas, agrava las interrogantes sobre la eficacia de la fiscalización municipal.

Impacto directo y la amenaza a la comunidad

El fuego ha arrasado con 2.500 metros cuadrados del recinto, logrando la evacuación de todas las personas en las inmediaciones, según Mario Casaretto, Gerente de Gestión de Riesgo de Desastres de la Municipalidad de Lima. Casaretto no solo hizo un llamado urgente para conseguir más cisternas de agua, sino que también alertó sobre la proximidad de instalaciones vulnerables como un colegio para niños con habilidades diferentes, una planta de oxígeno y una parroquia. Esta cercanía a espacios sensibles magnifica la irresponsabilidad detrás de permitir una operación de tal naturaleza sin el debido control.

Lo que falta aclarar

  • ¿Desde cuándo operaba este almacén de aerosoles sin licencia en Huachipa, y por qué las autoridades municipales no lograron detectar o clausurar esta actividad ilegal antes de la tragedia?
  • ¿Qué acciones concretas, más allá de intentar visitas a un local “cerrado”, se tomaron para verificar la actividad en la avenida Los Canarios, urbanización El Club, dado el riesgo que representaba?
  • ¿Quién asume la responsabilidad política y administrativa por la falta de fiscalización que permitió el funcionamiento de un almacén de alto riesgo tan cerca de un colegio especial, una planta de oxígeno y una parroquia?
  • ¿Qué mecanismos se implementarán de manera urgente para identificar y clausurar otros posibles almacenes clandestinos que pongan en peligro la vida y la seguridad de los ciudadanos en Lurigancho-Chosica y distritos aledaños?

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