Carretera Central: La promesa de 14 mil millones en la mira por «escollo» de corrupción
El presidente del Consejo de Ministros, Ernesto Álvarez Miranda, asegura la continuidad del proyecto vial más ambicioso, pero admite un problema de corrupción con una empresa clave. La promesa de transparencia choca con la realidad de un proceso que ya presenta fallas.
El presidente del Consejo de Ministros, Ernesto Álvarez Miranda, ha salido al frente para asegurar que la construcción de la nueva Carretera Central, un proyecto valorizado en 14,000 millones de soles, «va de todas maneras». Sin embargo, su firmeza contrasta con la revelación de un «escollo» significativo: la necesidad de reemplazar a una empresa inicialmente considerada debido a sanciones previas por corrupción, advertidas por el Banco Interamericano de Desarrollo y otras entidades internacionales.
Un proyecto de 14 mil millones bajo cuestionamiento
La megaobra, clave para la conectividad del centro del país, se gestiona bajo un convenio de Gobierno a Gobierno con Francia. Álvarez Miranda insiste en que las «cláusulas anticorrupción muy estrictas» del acuerdo permitirán superar el inconveniente, acordando en «las próximas semanas» la elección de otra compañía. Esta situación levanta serias dudas sobre la diligencia inicial en la selección o consideración de socios para una inversión de esta magnitud.
Transparencia en entredicho y un «escollo» evitable
El jefe del Gabinete ha justificado el cambio señalando que un proyecto de 14,000 millones de soles exige transparencia y confianza desde el inicio. Sin embargo, la propia admisión de tener que sustituir a una empresa con antecedentes de corrupción —que incluso podría tener «nuevos directivos»— sugiere que la transparencia y la confianza no fueron garantizadas desde el primer momento. ¿Cómo es que una compañía con tales advertencias internacionales llegó a ser «inicialmente considerada» para un proyecto tan vital y costoso?
¿Quién responde por la selección inicial?
Álvarez Miranda ha calificado este tropiezo como un «escollo fácilmente superable», reiterando que la obra proseguirá bajo la gestión francesa. Pero la retórica de un problema «fácilmente superable» no aborda la pregunta fundamental sobre la responsabilidad. ¿Quién fue el encargado de evaluar a las empresas candidatas? ¿Se realizaron los filtros adecuados para evitar este tipo de situaciones antes de avanzar en el proceso? La ciudadanía espera respuestas claras, no solo promesas de continuidad.
Lo que falta aclarar
- ¿Cuál es el nombre de la empresa inicialmente considerada y con qué criterio fue seleccionada o propuesta, a pesar de sus antecedentes de corrupción señalados por el BID?
- ¿Quiénes son los funcionarios o comités responsables de la evaluación y preselección de empresas en el marco de este convenio Gobierno a Gobierno?
- ¿Qué implicaciones, en términos de plazos y costos adicionales, tendrá la sustitución de esta empresa para el proyecto de la Carretera Central?
- Si las cláusulas anticorrupción son tan «estrictas», ¿por qué no evitaron que una empresa con historial de sanciones por corrupción fuera siquiera considerada inicialmente?
