La incierta resurrección aprista: Enrique Valderrama lidera internas con baja participación y el desafío de la crisis partidaria
Las elecciones internas del Partido Aprista Peruano (PAP), realizadas este domingo 30 de noviembre con miras a los comicios generales de 2026, han culminado con Enrique Valderrama consolidando su liderazgo como precandidato presidencial. Con el 96.117% del escrutinio de votos procesado, según la información oficial de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Valderrama se posiciona a la cabeza, aunque la jornada estuvo marcada por una modesta participación de la militancia, reflejo de los profundos desafíos que enfrenta la histórica agrupación política.
Un total de 14 precandidatos disputaron la nominación presidencial. Si bien los datos consolidados finales no especifican el porcentaje exacto de votos de Valderrama al cierre del escrutinio, reportes previos con el 67.96% de actas procesadas lo ubicaban con 1,773 votos (32.54%), superando a su más cercano contendor, Javier Velásquez Quesquén, quien obtenía 1,447 votos (26.56%). Esta ventaja inicial se mantuvo y amplió, confirmando la preferencia por Valderrama entre los militantes que acudieron a las urnas.
La participación ciudadana fue uno de los puntos más críticos de la jornada. De un padrón de 25,331 militantes habilitados, solo 9,516 ejercieron su derecho al voto, lo que representa apenas un 37.5% de su base afiliada. Este porcentaje, aunque superior al umbral mínimo del 10% establecido por la ley para la validez del proceso y la continuidad del partido en la carrera electoral de 2026, subraya la profunda desmovilización y la crisis de identidad que atraviesa el Apra desde la ausencia de su líder histórico, Alan García. El partido, que alguna vez fue una formidable maquinaria electoral y de movilización social, lucha por reconectar con sus bases y con el electorado nacional.
Además de la contienda presidencial, los apristas también eligieron a sus precandidatos al Congreso y al Parlamento Andino. En la lista para el Senado, destacó la preeminencia de Carla García, quien lideraba las preferencias con 574 votos (18.056%) con el 45.9% de actas procesadas, seguida por el experimentado Jorge del Castillo con 432 votos (13.58%). La presencia de figuras tradicionales en estas listas refuerza la percepción de que el Apra aún se debate entre la necesidad de renovación y la gravitación de sus cuadros más antiguos.
La ONPE, en su rol de ente electoral, desplegó un operativo para garantizar la transparencia y el orden del proceso. Se instalaron 373 locales de votación a nivel nacional, 43 de ellos en Lima Metropolitana, que albergaron 578 mesas de sufragio. La seguridad estuvo a cargo de 2,890 efectivos de las Fuerzas Armadas y 976 agentes de la Policía Nacional, asegurando una jornada sin incidentes mayores. Para supervisar el cumplimiento normativo, se acreditaron 136 personeros de centros de votación y 521 personeros de mesa.
El Partido Aprista, al optar por la modalidad de «afiliados» para la elección de sus candidatos, permitía una participación más directa de su base, a diferencia de las 37 agrupaciones restantes que emplearon la modalidad de «delegados». Este formato, en teoría, debería haber generado mayor entusiasmo, haciendo que la baja afluencia sea un indicador aún más preocupante sobre el estado de la organización.
El próximo paso en este camino electoral será el 7 de diciembre de 2025, cuando los delegados elegidos, bajo la supervisión de la ONPE y el JNE, definirán las postulaciones finales que representarán al Partido Aprista en los comicios del 12 de abril de 2026. La tarea para Enrique Valderrama, y para el conjunto de la dirigencia aprista, será titánica: no solo reestructurar internamente el partido y articular una propuesta programática convincente, sino también recuperar la confianza de un electorado peruano cada vez más escéptico y fragmentado, en un escenario político que dista mucho de las épocas de gloria del partido de la estrella. La incierta resurrección del Apra apenas comienza.
