Christian Cueva: El retorno anunciado a la Liga 1

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Christian Cueva, el «Aladino» que alguna vez ilusionó a toda una nación con su magia en la cancha, se encuentra una vez más en la encrucijada. Medios ecuatorianos confirman su inminente salida del Emelec, a pesar de tener un contrato vigente hasta mediados de 2026, y señalan su retorno al fútbol peruano como un hecho. La noticia, lejos de ser un mero movimiento de mercado, destapa nuevamente la compleja relación del talentoso mediocampista con la disciplina y las finanzas, planteando serias interrogantes sobre el destino de su carrera y los riesgos que están dispuestos a asumir los clubes de la Liga 1 en su eterna búsqueda de figuras.

La ruptura con el conjunto guayaquileño no es sorpresiva. Desde hace semanas, trascendieron versiones sobre la tensa relación entre Cueva y la directiva del «Bombillo» debido a presuntas deudas impagas, un problema recurrente en el fútbol sudamericano que a menudo deja a los jugadores en una posición vulnerable. Esta situación habría escalado hasta el punto de que el volante no viajó con el equipo para su próximo encuentro frente a LDU, una clara señal de quiebre. El periodista Gabriel Solórzano y el medio ‘KHC Radio’ fueron categóricos: «Cueva tiene las horas contadas en Emelec» y «regresa a Perú», sentenciando un paso más en la errática trayectoria internacional del futbolista. Este patrón de conflictos contractuales y salidas prematuras, lamentablemente, no es ajeno a la carrera de Cueva, quien ha dejado tras de sí un rastro de oportunidades desaprovechadas y promesas incumplidas en diversas ligas.

La figura de Christian Cueva es un espejo de la complejidad del fútbol peruano: un talento innato, capaz de destellos de genialidad que le valieron el apodo de «Aladino», pero constantemente opacado por la indisciplina, problemas físicos y una aparente incapacidad para consolidarse en el alto rendimiento sostenido. Su ciclo en el Emelec, como en gran parte de sus experiencias internacionales post-Mundial 2018, se caracterizó más por las expectativas frustradas que por las actuaciones trascendentes. Cada retorno a la Liga 1 ha venido acompañado de una esperanza renovada por parte de la afición y los clubes, siempre con la promesa de una «última oportunidad» que, hasta la fecha, no ha logrado consolidar una estabilidad duradera para el jugador ni una rentabilidad deportiva indiscutible para las instituciones que lo han acogido.

En este escenario de incertidumbre, el nombre de Cueva ya resuena con fuerza en los pasillos de los grandes clubes peruanos, siendo Universitario de Deportes el que ha mostrado un interés más palpable. Jorge Fossati, estratega crema, ha reconocido la valía del jugador, afirmando que su posible fichaje «se tendría que analizar», un planteamiento abierto pero cauteloso. Sin embargo, la voz más prudente viene de la gerencia. Álvaro Barco, director deportivo de la ‘U’, aunque admitió conocer a Cueva desde joven, enfatizó la necesidad de «tomar decisiones responsables» en conjunto con el comando técnico, priorizando la estabilidad y el mantenimiento de «el 80% de la plantilla que ha terminado en el mejor nivel» para la temporada 2026. Este discurso prudente refleja una lección aprendida por los clubes peruanos, conscientes de que la contratación de figuras mediáticas con un historial complejo puede ser un arma de doble filo, con beneficios deportivos y de marketing que deben sopesarse frente a los riesgos económicos, de vestuario y de rendimiento real.

El posible regreso de Christian Cueva a la Liga 1 no es solo un traspaso; es un síntoma de desafíos mayores para el fútbol peruano. Por un lado, evidencia la dificultad de muchos de nuestros talentos para adaptarse a la exigencia del fútbol internacional de élite, sucumbiendo a menudo a problemas extra-deportivos o a la falta de continuidad. Por otro, pone de manifiesto la constante búsqueda de «salvadores» o «estrellas» por parte de los clubes locales, incluso si su trayectoria reciente sugiere más inestabilidad que soluciones. La Liga 1, lejos de consolidarse como un trampolín hacia ligas más competitivas, se convierte a menudo en un refugio para aquellos que no lograron sostenerse en el extranjero. La pregunta fundamental es si los clubes peruanos están preparados para gestionar no solo el indiscutible talento de Cueva, sino también su historial de controversias y la carga de expectativas que arrastra, sin repetir los errores del pasado que han marcado la carrera de este singular futbolista, ni hipotecar la salud institucional en el proceso.

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