Venezuela: ¿Apertura aérea o farsa diplomática? Las contradicciones de Delcy Rodríguez

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Mientras Delcy Rodríguez celebra el fin de las restricciones aéreas, sus declaraciones sobre un supuesto ataque de EE. UU. y la captura de Maduro desvirtúan cualquier atisbo de nueva relación.

La vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, ha aplaudido con vehemencia la decisión de la administración de Donald Trump de levantar las restricciones al espacio aéreo comercial de Venezuela, calificándola como un «paso importante» en el marco de «nuevas relaciones» entre ambos países. Sin embargo, esta celebración se sustenta en una narrativa que desafía la realidad, puesto que Rodríguez atribuye la medida a una supuesta «captura» del presidente Nicolás Maduro por Estados Unidos a inicios de enero, un hecho sin ningún sustento o registro público.

Una llamada, un «secretario» y una «captura» inexistente

Rodríguez afirmó este jueves 30 de enero haber recibido una llamada de Donald Trump y de Marco Rubio, a quien ella identificó erróneamente como «secretario de Estado» estadounidense. Según la vicepresidenta, esta comunicación informó del cese de restricciones aéreas, enmarcado en una «agenda de trabajo» que, sorprendentemente, habría surgido tras la alegada «captura» del presidente Nicolás Maduro en un «ataque de Estados Unidos» a principios de enero. Esta versión de los hechos, carente de cualquier evidencia o confirmación externa, es profundamente cuestionable.

La versión de Washington y la promesa de seguridad

Horas antes del anuncio de Rodríguez, el entonces presidente estadounidense, Donald Trump, había ordenado reabrir «todo» el espacio aéreo venezolano a vuelos comerciales, asegurando que los ciudadanos estadounidenses «podrán viajar a Venezuela muy pronto y estarán seguros allí». La Administración Federal de Aviación (FAA) confirmó la eliminación de un total de cuatro avisos para misiones aéreas (NOTAM) en la región del Caribe, incluyendo el relacionado con Venezuela, así como los que afectaban a Curazao, Puerto Rico y Trinidad y Tobago. La FAA justificó la medida afirmando que los NOTAM se emitieron como «medida de precaución y ya no son necesarios».

¿Un giro diplomático o una maniobra política?

La euforia de Rodríguez contrasta con el estatus actual de las relaciones entre Washington y Caracas. Los vuelos directos entre ambos países permanecen suspendidos desde 2019, mismo año en que se rompieron las relaciones diplomáticas. Además, la FAA había emitido una prohibición específica para las operaciones de aeronaves estadounidenses en el espacio aéreo venezolano a principios de este mismo mes de enero. La repentina «normalización» del espacio aéreo, bajo la justificación de una supuesta «agenda de trabajo» post-evento ficticio, levanta serias dudas sobre la verdadera naturaleza de este «paso importante» y su impacto real en la diplomacia bilateral.

Lo que falta aclarar

  • ¿Cuál es la base fáctica de la afirmación de Delcy Rodríguez sobre una «captura» de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos a principios de enero, y por qué se presenta como el detonante de estas «nuevas relaciones»?
  • Si las relaciones diplomáticas y los vuelos directos entre EE. UU. y Venezuela permanecen suspendidos desde 2019, ¿qué ha cambiado en la situación de seguridad para que la FAA considere las restricciones aéreas «ya no necesarias»?
  • ¿Por qué Delcy Rodríguez se refiere a Marco Rubio como «secretario de Estado» de EE. UU., cuando su cargo es el de senador, y qué implicaciones tiene esta inexactitud en la comunicación oficial venezolana?
  • ¿Cómo puede la administración Trump asegurar que los ciudadanos estadounidenses «estarán seguros» viajando a Venezuela, en un contexto de profunda crisis política y social que ha llevado a múltiples alertas de viaje?

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